12 de julio de 2026

A la Tuda porque así lo quiso el viento

El viento más de una vez es el que rige el destino de nuestras rutas. Ayer vimos que hoy iba a soplar del suroeste, así que planificamos una ruta hacia esa dirección para sufrirlo de frente a la ida y que nos empujara a la vuelta. Y así fue.

La meteorología manda, y si el viento decidió hacia dónde ir, el calor hizo que madrugáramos más de lo normal para salir a las 9.00 h y sufrirlo lo menos posible. Y a esa hora emprendimos la marcha tres bikers desde la Ciudad Deportiva con 20º y cielo despejado. A la entrada del Puente de Piedra nos esperaban otros tres. Ya los seis juntos cruzamos el puente, callejeamos algo por San Frontis y Rabiche para terminar en la rotonda de salida de Zamora por la carretera de Fermoselle. 

Seguimos por la vía de servicio y enseguida nos desviamos hacia la derecha para seguir por el camino que va a Carrascal, por el que rodamos unos cuatro kilómetros.


Nos desviamos de ese para seguir hacia la izquierda en paralelo al cauce del Arroyo del Perdigón por un camino en el que las protagonistas fueron las roderas y la hierba. Una de esas roderas hizo caer a un biker sin consecuencias.


Más adelante un cambio de dirección nos obligó a subir piñones para enfrentarnos a una subida larga entre encinas y con algunos tramos con mucha vegetación invadiendo el camino.


Superada la cuesta volvimos a cambiar de dirección, en esta ocasión al lado contrario, y rodamos entre campos de cereales, algunas ya segados y otros esperando una pronta siega. Más allá de estos campos pudimos ver una especie de lago de aguas negras, pero no era lo que parecía, sino una gran huerto solar. 


Finalmente, terminamos en una pista asfaltada, la que da acceso al CTR de Zamora. Por ella seguimos hasta llegar a la carretera de Fermoselle, que cruzamos para continuar de frente. 


Descendimos por el nuevo camino hasta la carretera de Ledesma, la cruzamos, seguimos de nuevo de frente y subimos hasta enlazar con el GR-14. 


Por este seguimos los, aproximadamente, dos kilómetros que nos separaban de la localidad de Tardobispo.


Atravesamos esa localidad y seguimos por el GR-14. Pasamos junto a La Pueblica de Campeán, cruzamos el Puente Potato y abandonamos la Senda del Duero al continuar recto. 


El nuevo camino nos llevó en paralelo a a una carretera a lo largo de casi cinco kilómetros. Llegamos a confluir con esta, que en ese punto ya era la de Fresno de Sayago, la cruzamos y seguimos de frente.


Enseguida giramos a la derecha noventa grados y continuamos por un camino de similares características al anterior a lo largo de dos kilómetros. Desembocó esta en una carretera, que no era otra que una de las que dan entrada al pueblo de La Tuda.


Hicimos un breve recorrido por algunas de sus calles, compuestas por casas mayoritariamente de piedra. En algunas de esas calles afloran las rocas, que forman parte de paisaje de la localidad. 


Salimos del pueblo hacia el este y por fin nos libramos del molesto viento que soportamos frontalmente durante todo el recorrido desde Zamora. No tardamos en girar hacia la izquierda para continuar por una larga recta que nos llevó hasta las cercanías de Las Enillas. 


Antes de llegar a este pequeño pueblo nos desviamos hacia la derecha pudiendo así tener una buena vista del llamado Salto de la Vieja, una gran roca horadada, imaginamos, por el paso durante miles de años de la Rivera del Castillo. 


Después de unos tres kilómetros en los que describimos una especie de cuatro invertido cambiamos de dirección para cruzar el Puente del Andaluz construido para salvar la Rivera de Campeán. 


Continuamos rodando por una recta de dos kilómetros. La abandonamos para seguir hacia la derecha y así tomar dirección El Perdigón. En este recorrido pudimos observar algunos campos sembrados de girasol que rompían la monotonía de los cereales. 


Llegamos a estar cerca de la localidad famosa por sus bodegas, pero no llegamos a entrar en ella, la bordeamos dejándola a nuestra derecha y seguimos adelante. 


Nuestro siguiente objetivo era Morales del Vino y hacia allí nos dirigimos, cruzamos la carretera que la une con Entrala y nos incorporamos a la carreterita que va de El Perdigón a Morales. Al llegar a este pueblo callejeamos por el pueblo-pueblo para, seguidamente, abandonarlo por la llamada Cuesta Blanca. Junto a ella un nutrido grupo de público pensamos que esperaban nuestro paso, pero nos hicieron caso omiso, ni levantaron sus cabezas del suelo. 



Nada más incorporarnos a la carretera de Entrala nos desviamos para seguir por varios caminos, variando otras tantas veces de dirección para finalmente salir al tramo final del llamado Carril Bici Morales-Zamora. En uno de esos tramos, también aquí, las espigas de trigo estaban esperando ser cosechadas. 


Al entrar en Zamora seguimos por el barrio de Cabañales y se nos ocurrió que podíamos hidratarnos en el bar Los Pelambres, junto al río. Y así lo hicimos. Lo cierto es que se estaba de maravilla, tanto que nos dio pereza levantarnos, pero no quedó otra que hacerlo para desde allí cada uno dirigirse hacia su casa. 




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