sábado, 8 de diciembre de 2018

Subida a la Laguna de Peces 2018

La Subida a Peces ya se ha convertido en un clásico entre nuestro grupo por lo que raro es el año que no la hacemos. Y como 2018 no podía ser menos la hicimos hoy aprovechando el día festivo.

Partimos temprano de Zamora, a las 8.30, tres coches con ocho bicis. Había bastante niebla, pero estábamos casi seguros de que a lo largo del camino despejaría, como así fue. Poco después de Montamarta se abrió y dio paso a un cielo prácticamente azul.

Al pasar por El Puente hicimos una parada en El Ministro para tomar un café, pero enseguida continuamos hasta Rabanillo, donde establecimos nuestra "base". Nos preparamos y en cuanto pudimos salimos hacia Galende por uno de los caminos tradicionales.


Al llegar a Galende continuamos por carretera para que nos sirviera de calentamiento. Tras la primera subida se nos pasó el frío. Enseguida llegamos al Lago, una visita inevitable, aunque supusiera un pequeño desvío. La estampa al verlo, como siempre, espectacular, destilando paz.





Tras la foto de grupo y algunas más nos subimos a las bicis y retornamos al camino tomando ahora dirección el puente sobre el Tera, en la carretera de San Martín.


Al llegar a la carretera es cuando realmente empieza la ascensión, por delante teníamos 17 km cuesta arriba. Empezamos a un buen ritmo. Los primeros metros todos juntos.


Pero sólo los primeros metros porque enseguida cada uno trató de coger su ritmo, aquel con el que se sintiera cómodo, y el grupo comenzó a romperse. Poco a poco fuimos comiendo metros y de vez en cuando nos sorprendía ver el indicador que nos hacía saber que ya habíamos recorrido un kilómetro más. Pasamos por la entrada de Vigo y continuamos hacia San Martín.


En este tramo ya empezamos a disfrutar de las vistas del Lago y eso ayuda a pedalear mejor, sin duda.



Atravesamos esta localidad y como no podía ser de otro modo, continuamos pedaleando. Es lo que tienen las cuestas, que si dejas de pedalear te paras.

Mirando a nuestra izquierda seguíamos disfrutando de las vistas del Lago y del entorno. Llegamos a los alrededores del Refugio de la Montañera, que posiblemente sean las rampas con mayor desnivel, pero también pudimos con ellas.



Lentamente, pero sin pausa, iban cayendo los kilómetros. La mayoría estábamos haciendo la subida con cierta comodidad y nos daba la impresión que incluso más rápidos que en anteriores ocasiones.

La carretera cambió de orientación y, por lo tanto, también cambiaron nuestras vistas.



El grupo estaba muy roto, así había dos unidades destacadas del resto, una sobre todo, y a continuación rodaban cinco unidades con separaciones de cientos de metros o menos entre ellas y una última unidad en solitario.



En los últimos kilómetros tuvimos público aclamándonos al pasar, aunque más de uno temió que no les pareciera bien nuestro paso y que hubiera problemas...



Faltando unos tres kilómetros la carretera cambió de orientación y se unió a la fiesta un invitado inesperado, el viento de cara. Así que en ese tramo tocó sufrir un poquito más.

Tras una curva todos sentimos una alegría indescriptible, y es que al salir de ella contemplamos esta vista:


Ver el aparcamiento significa que se acabó, que queda nada y, por si fuera poco, sin cuesta. Poco a poco todos fuimos recorriendo ese último tramo y llegando a dicho aparcamiento. Entre el primero y el último hubo mucha diferencia, pero lo importante es que todos llegamos, todos en buenas condiciones y todos felices de haberlo logrado.

Descendimos por el camino hasta la propia Laguna de Peces que, por cierto, hoy lucía de un color espléndido.



Allí nos encontramos con las Galanas y acompañantes, que iban a hacer una pequeña marcha hasta la Laguna de Yeguas.


Tras comer algo nos abrigamos, subimos de nuevo hasta el aparcamiento e iniciamos el descenso. Tres decidieron hacerlo todo por carretera.


Tras cinco kilómetros a velocidad endiablada los cinco que preferíamos bajar por caminos  abandonamos la carretera y nos desviamos por un camino que nos llevó hasta la antigua carretera. Esta nos condujo hasta una zona en la que tuvimos que cruzar la nueva. Allí nos cruzamos con nuestros compañeros.


Nosotros continuamos por un camino muy técnico hasta San Martín de Castañeda. Atravesamos esta localidad por calles desconocidas para la mayoría y al salir de ella cogimos el camino tradicional que lleva a Vigo de Sanabria. Aquí, por problemas con los frenos, uno más decidió seguir por carretera.



Hay que decir que este camino estaba precioso, cubierto totalmente de hojas, flanqueado por robles y mucha vegetación. Eso sí, las hojas escondían las piedras, y eso obligaba a rodar con precaución. Y además es precioso porque es bastante técnico y hace disfrutar de la bici.


Atravesamos Vigo y tomamos el camino tradicional que va hacia Trefacio y Pedrazales. Era similar al anterior así que seguimos gozándola.


En un momento dado nos desviamos a la izquierda para ir hacia Pedrazales. Tras cruzar esta localidad continuamos por el camino tradicional de Galende.


Seguimos disfrutando mucho y llegamos a Galende. Allí, para evitar dos cuestas muy costosas, continuamos hacia el cementerio. Ascendimos por el camino de este, cruzamos la carretera y continuamos por el camino que sale prácticamente enfrente. También este era ascedente, pero estábamos ya tan cerca de nuestro destino, que nos esforzamos y logramos superar estas últimas cuestas. Cerca de Cubelo giramos a la derecha hasta que volvimos a pisar el camino por el que habíamos partido horas antes. Lo continuamos y llegamos de nuevo a Rabanillo.

Tras una rápida ducha cargamos las bicis en los coches y nos fuimos a comer a San Martín, donde ya nos esperaban las Galanas y acompañantes. Con la comida pusimos colofón a una gran jornada, una más...


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Relive 'Morning Dec 8th'

jueves, 6 de diciembre de 2018

Senderismo por Montemayor del Río

Cuando a principios de julio hicimos en bici la ruta Zamora-Sevilla, al poco de comenzar la tercera etapa nos encontramos con un pueblo precioso que nos prometimos volver a visitar con más calma. Dicho pueblo era Montemayor del Río, en la provincia de Salamanca, muy cerquita de Béjar.

Esa fue la razón por la que hoy nos desplazamos hasta allí, aunque no estaban todos los bíkers que fueron a Sevilla, ni todas las Galanas a las que les queríamos enseñar el pueblo. En total hoy éramos siete.

Aparcamos junto al precioso puente sobre el río Cuerpo de Hombre (nombre curioso) y desde allí iniciamos la ruta. En principio íbamos a hacer una descargada de Wikiloc de unos 15 km.


Nada más salir comenzamos a caminar por un sendero en paralelo al río. Un camino muy bonito, cubierto por hojas de roble y flanqueado por el río y por paredes de fincas construidas con piedras. Piedras pintadas de verde por el musgo que las cubre.

Había helado y la helada aún estaba muy presente en los prados.


Algo más adelante cruzamos un puente sobre el río y desde él, al volver la vista atrás, pudimos ver el castillo de Montemayor.


El camino de la otra orilla del río era similar al de la margen opuesta y por él seguimos hasta que nos encontramos con una bifurcación. Nosotros tomamos el camino de la derecha.




Nada más incorporarnos a él comezamos a ascender, además con una pendiente considerable. Nos empezó a sobrar la ropa porque la mañana era espléndida. La subida continuó y continuó durante unos dos kilómetros y terminó por hacernos sudar. Al llegar a la carretera continuamos por ella unos cientos de metros dirección Peñacaballera, pero poco después tomamos un camino a la izquierda que también indicaba la misma localidad.

Este camino también era muy bonito. En ese momento nos dimos cuenta de que si finalmente hacíamos la ruta prevista íbamos a llegar con el tiempo justo para comer, así que echando un vistazo al GPS encontramos un camino que iba de algo más allá de Peñacaballera hasta el río Cuerpo de Hombre, así que nos dirigimos al encuentro de ese camino. Pero antes retratamos a un enorme semental. 


El camino que seguíamos nos llevó hasta la piscina, abrimos la cancela de entrada, atravesamos las instalaciones y salimos por otra cancela. Allí ya encontramos el camino que buscábamos.



Se encontraba también cubierto de hojas pero bajo ellas había muchas piedras irregulares que nos obligaban a caminar con cuidado porque de vez en cuando resbalábamos. Disfrutamos mucho de ese descenso porque la zona era preciosa.



Tras serpentear por la ladera terminamos por encontrarnos con otro camino más ancho, que ya formaba parte del primitivo track del que partíamos, así que continuamos por él hacia Montemayor.



Poco después comenzamos a pisar el camino de ida, así que hasta pudimos guardar el GPS. Ese tramo ya conocido se nos hizo corto, pero volvimos a disfrutar de nuevo de él.



Cuando llegamos de nuevo a los coches dejamos todo en ellos y subimos andando a Montemayor, para conocerlo mejor el pueblo y ver de cerca el Castillo. Al llegar a este tomamos algo en él, que es un bar-restaurante muy agradable.

Finalmente nos desplazamos a La Calzada de Béjar, donde comimos.


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domingo, 2 de diciembre de 2018

IV Marcha MTB Ufones Bike

Hace tres años participamos en la I Marcha MTB Ufones, que logró poner a esta localidad en el mapa, y nos gustó mucho a pesar de que tiene cierta dureza. Tanto nos gustó que, como en las dos siguientes no nos pudimos inscribir, la hicimos por nuestra cuenta dos veces más.

Pero este año estuvimos atentos y nos apuntamos seis bíkers en cuanto se abrieron las inscripciones así que hoy hemos podido disfrutarla... o sufrirla.

Salimos de Zamora en varios coches y llegamos a Ufones una hora después aproximadamente. En esta ocasión nos acompañaron también cuatro Galanas para hacer la ruta de senderismo que se realiza paralelamente a la de mountain bike.

Tras recoger dorsales y picar algo del desayuno que ofrecía la organización preparamos las bicis con todos sus "atripechos" y volvimos a la plaza para colocarnos en la salida.




Finalmente la salida se dio con algún retraso. Comenzamos saliendo del pueblo por la carretera pero nos desviamos poco después.


Ahí empezamos ya a pisar camino y no los dejaríamos en todo el recorrido. Hubo un descenso, después un ascenso y cuando nos dimos cuenta habíamos vuelto de nuevo al pueblo.


Volvimos a pasar por la salida y ya sí, comenzamos la marcha de verdad. Como en otras ocasiones salimos de Ufones con una subida larga de unos 3 km que hizo quitar el frío al que lo tuviera.



A partir de ese momento se fueron sucediendo constantemente las subidas y las bajadas. El grupo se iba estirando cada vez más. Nosotros también nos separamos, dos de los nuestros se fueron hacia adelante, tres nos quedamos juntos y el sexto como iba a hacer la corta se separó también. Atravesamos zonas de cultivo y robledales y el paisaje resultaba muy agradable, la verdad.


Cuando nos aproximábamos a los 10 km llegamos a Matellanes, donde había instalado el primer avituallamiento. Paramos pero simplemente para darle aire a una rueda que iba un poco baja y en cuanto lo hicimos salimos de nuevo.

No mucho después de Matellanes nos sumergimos en un bosque de robles de bastante extensión con zonas de mayor y menor densidad de árboles. En algunos tramos íbamos incluso en paralelo a un arroyo. El entorno y la ruta nos estaba haciendo disfrutar de la bici.


 El relieve en esta zona seguía siendo como el anterior, arriba y abajo. Pasamos cerca de Mellanes pero no llegamos a entrar en esta localidad y continuamos adelante.




Sobre el kilómetro 20 había un segundo avituallamiento, pero no llegamos a para en él. Atravesamos una zona a la que le teníamos miedo porque es una pradera que en una ocasión o dos tenía mucha agua y dificultaba muchísimo rodar. Pero en esta ocasión estaba bien y no hubo problema.



Continuamos rodando y cuando ya teníamos delante Fradellos nos desviaron a la derecha y tuvimos que subir una rampa casi imposible, por su inclinación y por su longitud. La mayoría tuvo que echar pie a tierra más tarde o más temprano.




Al terminar el trazado continuaba por un zona de jaras en la que habían abierto un estrecho sendero.



La subida continuaba allí también y tras culminarla comenzaba una bajada espectacular con unas vistas de Fradellos impresionantes.



Al llegar abajo tuvimos que atravesar el bonito puente e iniciar una serie de rampas muy inclinadas que nos llevaron hasta el tercer avituallamiento. Paramos a comer algo de fruta y continuamos. Tuvimos que ascender por una pradera con una rampa que nos dejó medio KO. Enseguida iniciamos otro ascenso por un sendero abierto entre las jaras.



Tras el descenso comenzó la parte más dura del recorrido, al menos para nosotros. Y es que se juntaron varios factores, por un lado que estuvimos subiendo con más o menos inclinación durante unos 11 km, sin un tramo en el que poder dejar de dar pedales, además con un terreno, bien de barro o bien de hierba embarrada, que frenaba mucho las ruedas. A mayores se unió un invitado incómodo: viento de cara.

Eso sí, para ser justos hay que decir que el paisaje era muy bonito. Durante varios kilómetros llevamos un riachuelo serpenteando a nuestra derecha.


De vez en cuando hubo que cruzar "charquitos" de agua.




En un momento dado dejamos que el río transcurriera por su camino y nosotros nos desviamos a la izquierda. Nos estábamos acercando a Grisuela pero los kilómetros no parecían avanzar. De vez en cuando aparecía un pequeño tramo con terreno menos blando y se agradecía.

Tras atravesar Grisuela nos volvimos a encontrar con terreno ascendente, pero como era ya un buen camino nos parecía una gloria. Atravesamos un bosque repleto de robles y poco después por fin empezamos un descenso que nos llevó hasta Ufones.



Esa última parte de descenso continuo la gozamos pero eso sí, nos tenían preparada unas sorpresitas antes de entrar en meta: dos subiditas muy inclinadas dentro del propio pueblo, pero ya viendo el arco de entrada, no hay rampa que frene a nadie. Y menos teniendo a las Galanas animando y los compañeros que ya habían entrado.

Como se olvidaron de nosotros en la entrega de trofeos, fuimos a los coches, cargamos las bicis y nos desplazamos hasta la piscina de Rabanales para ducharnos allí, y tras la ducha fuimos a Grisuela donde comimos estupendamente, como siempre.

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Relive 'Morning Dec 2nd'

Las Galanas realizaron la marcha de senderismo. Salieron de Ufones y caminaron hasta San Juan de Rebollar, donde les ofrecieron un variado y generoso avituallamiento. Tras él regresaron a Ufones. El camino de vuelta fue más bonito que el de ida.

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