29 de agosto de 2026

Descubriendo nuevos caminos sanabreses

La red de caminos sanabreses es inmensa, en gran medida por la cantidad tan grande de poblaciones que hay en la comarca. Esos caminos servían para unir unas localidades con otras y para que sus habitantes pudieran desplazarse a sus pequeñas propiedades. Ya conocemos muchos de ellos pero aún nos sorprende e ilusiona rodar por caminos inéditos, como hemos hecho hoy. 

La ruta hoy fue vespertina. Comenzamos a pedalear sobre las 18.00 h. La temperatura superaba en poco los 24º y había algunas nubes poblando el cielo. Partimos de Rabanillo y tomamos el bonito camino que conduce a Galende, una subida tendida atravesando un poblado y denso robledal. 


Un kilómetro y medio más adelante llegamos a un camino encementado, lo cruzamos y seguimos de frente entrando así en un sendero que era inédito para nosotros. El single track resultó ser una auténtica gozada para cualquier amante de la mountain bike: subidas, bajadas, badenes, con un trazado serpenteante entre robles y, en algunos tramos, atravesando auténticos mares de helechos. 

Después de otro kilómetro y medio atravesamos una zona despejada de vegetación por estar bajo un tendido eléctrico. Al salir de esta entramos en un camino ancho y enseguida comenzamos un descenso que se prolongó a lo largo de más de un kilómetro y que nos llevó hasta la localidad de Quintana.


Atravesamos esta localidad  descendiendo por varias de sus empinadas calles. Al llegar a la principal nos desviamos a la derecha. Enseguida se terminó el pueblo y entramos en el camino que lleva a Limianos, si bien unos cientos de metros más adelante realizamos un giro de ciento ochenta grados para seguir en dirección contraria descendiendo durante un kilómetro. 


Al llegar a la carretera de Sotillo la atravesamos para continuar de frente. Cruzamos sobre un puente sobre el Arroyo de las Truchas, que tras las recientes lluvias ha recuperado algo de agua en su cauce. Enseguida nos desviamos hacia la derecha y comenzamos a ascender por un camino, también novedoso para nosotros, con dos roderas marcadas y con el centro poblado de algunas escobas. 


Después de poco más de un kilómetro y medio enlazamos con otro camino al que nos unimos hacia la derecha, comenzando así a rodar por un espeso robledal que nos llevó hacia la hasta la carretera que va desde Sotillo a Barrio de Lomba. 

Seguimos por esta hacia la izquierda unos trescientos metros, la distancia que nos separaba del cruce de Cobreros. Al llegar a este continuamos hacia esa localidad pero unos cientos de metros más adelante la abandonamos para seguir por un camino hacia la izquierda. 


 Donde debía estar ese camino solo había vegetación. Cerca vimos una roderas y las seguimos. Al llegar a un castañar dichas roderas se perdían y lo atravesamos por donde nos pareció. Más adelante volvimos a encontrar lo que parecía un camino, seguimos por él y, si la memoria no nos falla, era la primera vez que lo transitábamos. Poco más adelante vimos las primeras edificaciones de San Miguel de Lomba. 


Recorrimos solo una pequeña parte de este pequeño pueblo. Al llegar a la carretera seguimos hacia la izquierda. Poco después de salir de esta localidad nos desviamos a la derecha para seguir por un camino, al principio bajo la sombra del arbolado para después atravesar una zona más abierta que nos llevó hasta la Autovía A-52. Seguimos en paralelo a esta unos cientos de metros para, enseguida, pasar bajo ella por un paso subterráneo.

Ya del otro lado fuimos hacia el encuentro de la N-525. La cruzamos y seguimos hacia la ribera del río Castro. Al llegar junto a él comenzamos a rodar por un bonito paraje en paralelo a dicho río. 


En esa zona parecía que estábamos en otoño porque un gran número de hojas de los álamos cubrían el suelo. 

Como un kilómetro y medio más adelante abandonamos la ribera para ir de nuevo hacia la N-525, que volvimos a cruzar. Continuamos de frente y comenzamos un ascenso en el que estaba incluido un paso subterráneo bajo la A-52. Enseguida llegamos a la carreterita por la que se entra a Castro de Sanabria. Seguimos por ella y poco después de entrar en esa localidad nos desviamos ligeramente a la derecha. Y poco más adelante comenzamos a alejarnos de esta población por un camino que partía también hacia la derecha. Este era el Camino Tradicional-El Puente. 

Este trayecto, de unos tres kilómetros, fue alternando zonas con mucho arbolado con otras más abiertas. Después de algo más de un kilómetro ascendiendo se cambiaron las tornas y comenzamos a bajar. Fue un descenso sinuoso y divertido que nos llevó hasta el Camino Tradicional El Puente-Puebla de Sanabria. Nos unimos a él hacia la izquierda. 


Como un kilómetro después entramos en El Puente de Sanabria. Atravesamos esta localidad famosa por su tradicional mercado de los lunes. 


Al final de la calle principal seguimos de frente para continuar por el Camino Tradicional El Puente-Galende, con tramos muy bonitos y que, durante una buena parte del trayecto, discurre en paralelo al río Tera. 


Después de algo más de dos kilómetros abandonamos este camino desviándonos a la derecha y bajando una cuesta muy técnica que nos condujo a la Playa Fluvial de Corneira. Cruzamos la carretera y continuamos de frente, por el Camino Tradicional Galende-Villarino. Este va ascendiendo al tiempo que atraviesa un espeso bosque de robles.

Antes de llegar a Villarino giramos a la izquierda para seguir por otro camino tradicional, en este caso el Villarino-Trefacio. Después de recorrer como un kilómetro vimos en el propio camino dos jabalíes. Cuando nos oyeron corrieron hacia la izquierda, donde los esperaban entre los robles otros cuatro o cinco. Inmediatamente después cruzaron el camino dos jabatos y una hembra. Poco más adelante un claro en el bosque permitió ver de nuevo el sol y la sierra. 


No tardamos en llegar a Trefacio. Descendimos por una calle hasta la carretera y ya en esta continuamos hasta poco después de cruzar sobre un puente el río que da nombre al pueblo. La abandonamos para dirigirnos hacia el cementerio y su ermita y así coger el Camino Tradicional Trefacio-Galende.


Por delante teníamos unos dos kilómetros, al principio junto al río Trefacio y en el tramo final junto al Tera. Justo antes de entrar a Galende cruzamos el puente sobre este último río.


Hicimos un recorrido por la parte baja del pueblo en busca del Camino Tradicional Galende-El Puente.


Poco antes de entrar en este nos topamos con una pequeña obra de arte pintada en una pizarra y pegada en un poste. Más adelante vimos otra y también varias mariposas puestas en distintos lugares. 


Recorrimos poco trecho por este camino porque enseguida nos desviamos hacia la derecha para ascender hasta la Carretera del Lago, que cruzamos para seguir de frente y continuar subiendo al tiempo que atravesábamos un frondoso bosque. Finalmente, terminamos de nuevo en la misma carretera, que volvimos a cruzar para entrar en Cubelo. Descendimos por una calle y enseguida giramos a la derecha para continuar bajando, si bien enseguida nos desviamos a la derecha para entrar en un sendero bastante llano que nos proporcionó un bonito recorrido. 


Este sendero nos llevó a otro camino más importante por el que continuamos hacia la dercha. Poco más adelante cruzamos de nuevo la Carretera del Lago. Seguimos de frente y unos cientos de metros después enlazamos con la entrada asfaltada de Rabanillo. Desde allí solo nos quedaba recorrer una parte del pueblo para poner fin a esta bonita ruta. 




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