La red de caminos sanabreses es inmensa, en gran medida por la cantidad tan grande de poblaciones que hay en la comarca. Esos caminos servían para unir unas localidades con otras y para que sus habitantes pudieran desplazarse a sus pequeñas propiedades. Ya conocemos muchos de ellos pero aún nos sorprende e ilusiona rodar por caminos inéditos, como hemos hecho hoy.
La ruta hoy fue vespertina. Comenzamos a pedalear sobre las 18.00 h. La temperatura superaba en poco los 24º y había algunas nubes poblando el cielo. Partimos de Rabanillo y tomamos el bonito camino que conduce a Galende, una subida tendida atravesando un poblado y denso robledal.Un kilómetro y medio más adelante llegamos a un camino encementado, lo cruzamos y seguimos de frente entrando así en un sendero que era inédito para nosotros. El single track resultó ser una auténtica gozada para cualquier amante de la mountain bike: subidas, bajadas, badenes, con un trazado serpenteante entre robles y, en algunos tramos, atravesando auténticos mares de helechos.
Después de otro kilómetro y medio atravesamos una zona despejada de vegetación por estar bajo un tendido eléctrico. Al salir de esta entramos en un camino ancho y enseguida comenzamos un descenso que se prolongó a lo largo de más de un kilómetro y que nos llevó hasta la localidad de Quintana.
Seguimos por esta hacia la izquierda unos trescientos metros, la distancia que nos separaba del cruce de Cobreros. Al llegar a este continuamos hacia esa localidad pero unos cientos de metros más adelante la abandonamos para seguir por un camino hacia la izquierda.
Donde debía estar ese camino solo había vegetación. Cerca vimos una roderas y las seguimos. Al llegar a un castañar dichas roderas se perdían y lo atravesamos por donde nos pareció. Más adelante volvimos a encontrar lo que parecía un camino, seguimos por él y, si la memoria no nos falla, era la primera vez que lo transitábamos. Poco más adelante vimos las primeras edificaciones de San Miguel de Lomba.
Recorrimos solo una pequeña parte de este pequeño pueblo. Al llegar a la carretera seguimos hacia la izquierda. Poco después de salir de esta localidad nos desviamos a la derecha para seguir por un camino, al principio bajo la sombra del arbolado para después atravesar una zona más abierta que nos llevó hasta la Autovía A-52. Seguimos en paralelo a esta unos cientos de metros para, enseguida, pasar bajo ella por un paso subterráneo.
Ya del otro lado fuimos hacia el encuentro de la N-525. La cruzamos y seguimos hacia la ribera del río Castro. Al llegar junto a él comenzamos a rodar por un bonito paraje en paralelo a dicho río.
Este trayecto, de unos tres kilómetros, fue alternando zonas con mucho arbolado con otras más abiertas. Después de algo más de un kilómetro ascendiendo se cambiaron las tornas y comenzamos a bajar. Fue un descenso sinuoso y divertido que nos llevó hasta el Camino Tradicional El Puente-Puebla de Sanabria. Nos unimos a él hacia la izquierda.
Antes de llegar a Villarino giramos a la izquierda para seguir por otro camino tradicional, en este caso el Villarino-Trefacio. Después de recorrer como un kilómetro vimos en el propio camino dos jabalíes. Cuando nos oyeron corrieron hacia la izquierda, donde los esperaban entre los robles otros cuatro o cinco. Inmediatamente después cruzaron el camino dos jabatos y una hembra. Poco más adelante un claro en el bosque permitió ver de nuevo el sol y la sierra.
Este sendero nos llevó a otro camino más importante por el que continuamos hacia la dercha. Poco más adelante cruzamos de nuevo la Carretera del Lago. Seguimos de frente y unos cientos de metros después enlazamos con la entrada asfaltada de Rabanillo. Desde allí solo nos quedaba recorrer una parte del pueblo para poner fin a esta bonita ruta.
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