15 de octubre de 2019

Por el corazón de Castilla (de Ávila a Segovia)

Hace algo más de un año dos bíkers hicieron la vuelta a Castilla y León en bici de montaña y cuando nos contaron su aventura recalcaron que una de las etapas más bonitas fue la que hicieron desde Ávila a Segovia.

Hace unas semanas un bíker y una galana visitaron Sepúlveda y la zona y les encantaron las Hoces del Duratón.

Uniendo una y otra experiencia se nos ocurrió planear un fin de semana en el que los bíkers podrían hacer un día (sábado) la Ávila-Segovia, y al día siguiente las Hoces del Duratón. Al mismo tiempo las galanas y los que no quisieran hacerlo en bici podrían hacer turismo por la zona.

Y el fin de semana escogido fue el que terminamos de concluir. El sábado madrugamos (salvo dos parejas que fueron a pernoctar a Ávila) y a las 10,00 estábamos ya en esa ciudad. Poco más de 15 minutos después los cinco que nos disponíamos a hacer la ruta ya estábamos sobre nuestras bicis empezando a rodar.

Tras circular por algunas calles y una zona residencial, cruzamos la N-110, bordeamos el Centro Comercial El Bulevar, pasamos bajo la circunvalación de Ávila y comenzamos a pisar camino.


Atravesamos una zona boscosa bonita en la que la protagonista estelar era la encina. Poco después llegamos a la localidad de Brieva, conocida por la cárcel de mujeres que hay en su término.


Tras salir de Brieva continuamos por camino y no tardamos mucho en llegar a Berrocalejo de Aragona.


Continuamos por un buen camino, cruzamos la N-110, también cruzamos la AP-51 y poco después entramos en Mediana de Voltoya, donde la iglesia tiene una curiosa fachada (la de la espadaña) constituida por sillares y por pelotas de tenis :)



Atravesamos Mediana y continuamos con nuestra marcha por un camino en buenas condiciones que nos llevó, tras un buen descenso y su correspondiente ascenso, hasta la N-110.


Estuvimos estudiando cómo evitar este tramo pero por lo que leímos era imposible, así que no nos quedó otra que recorrer 4 km por ella. Pensábamos que iba a haber más tráfico, pero realmente el grueso de lo que encontramos fue en sentido contrario. Esos kilómetros los hicimos agrupados y por el arcen y a muy buen ritmo, por lo que no tardamos mucho en hacer el recorrido.


Tras esos kilómetros de asfalto, giramos a la izquierda para seguir por el mismo terreno, pero de orden secundario, para dirigirnos a Blascoeles, adonde llegamos enseguida disfrutando de la hermosa cuesta abajo que conduce a dicha localidad.

Después de atravesar este pueblo seguimos con la tendencia descendente entre campos de cereales, aunque también hay ascensiones.


Poco más adelante cambia algo el paisaje y nos encontramos una zona con más vegetación y bosque bajo. Afrontamos una subida más importante y ya en la zona más alta percibimos viento en contra, lo cual dificulta nuestro avance.


Bordeamos el aeródromo Castellanos y pronto comenzamos a ver las primeras edificaciones de Villacastín. Poco después pasamos bajo la autopista y paramos en un restaurante a hacer un pequeño descanso y a tomar algo.


Después de unos minutos de parada volvemos a las bicis. Atravesamos este pueblo, por el que hemos pasado decenas de veces yendo hacia Madrid y en el que nunca habíamos entrado, atravesamos la N-VI pasando por encima de una pasarela, y salimos de él por una carretera local que abandonamos enseguida para seguir por un camino que encontramos a nuestra izquierda.



Siguen alternándose las subidas y las bajadas, con mayor predominio de estas últimas, pero seguimos avanzando rápido porque el terreno es propicio. Y así llegamos pronto a una pequeña localidad llamada Ituero y Lama, y no mucho más tarde a otra más importante, Zarzuela del Monte, donde nos encontramos con una bonita iglesia mudéjar.


El sol sigue sin aparecer, no ha querido acompañarnos en toda la ruta, y lo agradecemos porque la temperatura es muy agradable, pero también es cierto que todo está más deslucido sin su luz, incluidos monumentos tan bonitos como este.

Abandonamos esta localidad y tras transitar por un camino salimos a una carreterita por la que rodamos poco más de un kilómetro. Nos desviamos para seguir por un tramo asfaltado que lleva hasta la entrada de la Yeguada Centurión, una enorme finca dotada con excelentes instalaciones y dedicada a la cría de caballos de pura raza española, propiedad del empresario Leopoldo Fernández Pujals, conocido por haber sido el fundador de Telepizza y Jazztel.


Rodamos bastantes kilómetros bordeando esta finca y seguimos nuestra ruta, con varios cambios de dirección y con mucha antelación al horario que habíamos previsto.



La siguiente localidad por la que pasamos, aunque en esta ocasión sólo la bordeamos, es Abades. Justo en el camino nos topamos con una serie de cruces que creemos que son parte de un vía crucis. Más tarde nos informamos y, efectivamente, se trata de un vía rucis realizado en granito, formado por catorce estaciones representadas cada una de ellas por una cruz, excepto la decimosegunda estación, que corresponde a la muerte de Jesús en la Cruz, donde hay tres de mayor tamaño.



Desde ese punto, y justo entre las cruces de uno y otro lado del camino divisamos en la lejanía la catedral de Segovia, y eso que aún nos separan casi 20 km.

Tras una importante cuesta abajo y rodeados de enormes campos de cereales, pocos minutos después pasamos por otra pequeña localidad, Torredondo. Nada más salir del pueblo bordeamos el centro penitenciario y continuamos adelante. Poco después es Perogordo la localidad que cruzamos y, tras salir de ella, descendemos hacia un puente que cruza un arroyo y ascendemos por una rampa bastante empinada y con terreno suelto que dificulta el agarre.


Una vez culminada la subida volvemos a divisar la Catedral, pero ya muy cerca, así que en pocos minutos la tenemos ya a nuestro alcance.


Tras pasar una residencia de la tercera edad llegamos a una carretera que cruzamos, rodamos por un camino en paralelo a la misma aunque terminamos saliendo a ella. Descendemos al tiempo que vamos viendo las primeras casas de la ciudad y enseguida llegamos a la avenida del Acueducto, una calle peatonal que conduce al emblemático monumento de Segovia.



Finalmente llegamos hasta los pies del mismo, donde nos hacemos una foto, nos abrazamos y nos sorprendemos al ver que hemos hecho el recorrido en prácticamente una hora y medio menos de lo previsto. Como tenemos tiempo decidimos comer algo en alguna terraza, ya que la temperatura era ideal.

Tras la comida llegaron las Galanas y ya todos juntos, y con las bicis en los portabicis, nos desplazamos a Cantalejo, donde teníamos previsto pernoctar.

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Relive 'Morning Oct 12th'

29 de septiembre de 2019

Transculebra (Puebla de Sanabria-Zamora)

El año pasado hablamos con el Club El Pinar, de Puebla, para hacer junto a ellos la ruta que ellos han denominado "Transculebra", pero coincidió que la hicieron el día de las elecciones y no a todo el mundo le venía bien, así que desistimos, pero ahí nos quedó "la cosilla" de hacerla. Así que fue cuestión de ponerla fecha, y esa fue hoy.

Madrugamos mucho, porque a las 7.15 ya estábamos cargando la furgoneta que nos llevaría a nosotros ocho y a las bicis hasta Puebla de Sanabria. Aún así no conseguimos salir hasta casi las 7.45, pero a las 9.15 ya estábamos en la bonita estación de ese precioso pueblo.


Y más o menos quince minutos después estábamos empezando a rodar muertos de frío porque había 8º, y como a lo largo del día íbamos a llegar hasta casi los 29º, no quisimos cargarnos de ropa de la que habría que desprenderse poco después.

Salimos de la estación por carretera con dirección a Ungilde, pero antes de entrar en esa localidad no supimos interpretar bien el track y nos liamos, así que nos tocó dar media vuelta y ya, conseguimos seguir la ruta correcta.


Al mismo tiempo la rueda de un bíker comenzó a perder aire por un pinchazo. Menos mal que el "moco", tras hincharla y hacer rodar la rueda, hizo su efecto y lo taponó.

El track nos llevó hasta la vía del tren, de la que apenas nos separaríamos en todo el trayecto hasta Zamora, y tuvimos que rodar unos cientos de metros por el balastro, para después tomar un sendero que nos introdujo en Linarejos.


Tras cruzar el pueblo nos dirigimos hacia Robledo, primero por un camino entre fincas para después cruzar un bosque de pinos muy cerrado y muy bonito.


Poco después comenzó una subida larga que terminó en una zona abierta desde la que había una vistas de la zona impresionantes.



Terminamos saliendo a los restos de una antigua carretera. El perfil seguía siendo ascendente. Poco después empezamos a rodar por una buena pista rodeado de vegetación baja.


Allí tuvimos que hacer una parada técnica porque uno de los bíkers llevaba la rueda delantera frenada. Tras conseguir arreglarla continuamos. Seguimos por bonitos caminos. A nuestra derecha íbamos contemplando las mayores alturas de la Sierra de la Culebra, entre ellas, Peña Mira.



No mucho después salimos a una carretera cercana a Linarejos. Tras pasar por debajo de la vía comenzamos a rodar por la pista que une Linarejos y San Pedro de las Herrerías. Un camino muy bonito, con zonas de pinares primero, para después abrirse y permitir ver las excelentes vistas del valle que íbamos dejando a nuestra izquierda.



En esa pista encontramos a muchas personas intentando avistar el lobo. Paramos a preguntar si lo habían conseguido y nos comentaron que terminaban de ver una manada de siete. Una pena no haber llegado un poco antes.

No mucho después llegamos a un cruce. A la derecha, a menos de un kilómetro, estaba San Pedro de las Herrerías, así que era el punto donde habíamos quedado con nuestro logista para almorzar algo. Dimos cuenta de un chorizo con pan de Mombuey y unas cervezas fresquitas. Todos nos supo a gloria porque desde las 7, o antes, que habíamos desayunado ya íbamos teniendo hambre.


Uno de los bíkers subió la bici a la furgoneta porque estaba teniendo problemas mecánicos en su bici y tras el verano se encontraba bajo de forma, así que continuamos siete.

Salimos bordeando San Pedro de las Herrerías, y en paralelo a la vía del tren, por un camino ancho rodeado de pinos y, aunque había algunos repechos, el perfil tendía a descendente.


En este tramo empezamos a rodar muy rápido y los kilómetros iban bajando muy deprisa. En pocos kilómetros los pinares se fueron transformando en mares de jara.


En poco tiempo estábamos entrando en Cabañas de Aliste.


Tras cruzar por sus calles comenzamos a rodar, una vez más, en paralelo a la vía. La distancia que separa esta localidad de Sarracín es pequeña, unos cinco kilómetros, así que poco después comenzamos a divisar ya las primeras viviendas de esta segunda localidad.


Salimos de ella con dirección a Riofrío de Aliste, también muy próximo, por un camino trazado en paralelo a la carretera. Antes de entrar en la localidad la cruzamos y continuamos por un camino que nos metió en el pueblo.




Abandonamos Riofrío por una calle con una cuesta bastante pronunciada. Terminadas las casas la cuesta siguió y siguió, hasta que nos sacó a la carretera, justo en el cruce que va a a Abejera.



Bajamos por carretera hasta Abejera, al llegar a la plaza giramos a la izquierda para tomar un camino que nos llevaría directamente hasta Ferreruela de Tábara. Prácticamente todo el tramo fue de perfil ascendente, con un terreno con mucha piedra y con pocos atractivos para la vista. Eso, unido a que ya el calor iba apretando, y que ya íbamos teniendo hambre, hizo que fuera uno de los menos atractivos del trayecto.

Poco antes de llegar a esa localidad volvimos a rodar en paralelo a la vía. En este caso por su derecha. Poco después de ver las primeras casas del pueblo, la cruzamos por debajo y empezamos a rodar por sus calles.



Paramos en un parque en la plaza y un par de minutos después llegó nuestra furgoneta. Ya todos juntos fuimos al famoso restaurante "La Pepa", a tomar una cerveza, un refresco o un vermú, dependiendo de los gustos.

Tras la hidratación sacamos nuestras viandas y nos pusimos a comer algo en un banco. No queríamos comer, comer, simplemente picar porque si no después cuesta mucho seguir pedaleando, y así lo hicimos.


Tras la comida, por aquello de repartir las ganancias, tomamos café en otro de los bares, el Tina. Y poco después estábamos subidos de nuevo en nuestras bicis para recorrer los 47 km que nos separaban aún de Zamora.

Salimos de Ferreruela ascendiendo y, tras cruzar la vía por un paso superior, continuamos subiendo hasta que llegamos a un cruce de carreteras. Tras cruzarlo seguimos por un camino que, poco después se convirtió en ascendente. 




Tras la ascensión comenzó el descenso hacia Losacio. Entramos en sus calles y al llegar a la plaza giramos hacia la izquierda y continuamos por una carretera.



Esa carretera nos llevó a encontrarnos de nuevo con la vía. Pasamos por debajo y giramos noventa grados a la derecha para ya volver a rodar por enésima vez en paralelo a ella.


Al llegar a un paso superior que no llegamos a cruzar giramos a la izquierda y comenzamos a ascender una subida pronunciada al principio, aunque se suavizaba después, que discurría entre jaras.



Ese camino iba en busca de la pista que une la enorme cantidad de aerogeneradores que hay desde allí hasta más allá del Viaducto Martín Gil.


Una vez en dicha pista, no la abandonaríamos en más de diez kilómetros. Si la separación entre molinos es de unos 150 m podemos calcular que hay casi 70, y nos quedamos cortos, seguramente. Pero eso sí, rodar por esos caminos es cómodo ya que los tienen preparados para que entren los camiones que transportan las piezas que los forman.

En un pequeño tramos rodamos también por una carretera, pero enseguida volvimos al camino.




Como habíamos ido ascendiendo, aunque de un modo tendido, desde la parte más alta pudimos contemplar bonitas vistas del embalse y de toda la zona.


Finalmente abandonamos los aerogeneradores para descender hacia el Viaducto de Martín Gil, también conocido como Puente Los Cabriles. En ese tramos las vistas fueron espectaculares.



Descendimos por un camino técnico hasta la misma vía del tren y allí cruzamos la vía un par de veces intentando no pisar el balastro para rodar mejor. De repente nos pareció oír el tren, nos apartamos rápidamente hacia la pared de piedra que teníamos detrás y, efectivamente, apareció tras una curva una máquina de Alvia a mucha velocidad. Nos impresionó, la verdad.





Tras el susto comenzamos a cruzar el viaducto. Desde él se contemplan una vistas excelentes de todo el contorno.





Al salir del puente tuvimos que realizar un ascenso duro, y ya muy conocido por nosotros, si bien no es muy largo. Tras él rodamos por un camino que siempre nos ha gustado mucho, ya que está rodeado de jaras.




Y entre jaras y jaras se pueden contemplar aún buenas vistas del embalse.


El trayecto que teníamos por delante lo hemos hecho muchas veces y lo conocemos perfectamente. Se rueda bien en cuanto firme y pica ligeramente hacia abajo, pero tiene un sinfín de pequeños ascensos y descensos que van cargando las piernas, y más un día como hoy...


Tras hacer este largo tramo sin más historia que pequeñas paradas para agruparnos cada ciertos kilómetros, tras un par de giros enfilamos hacia La Hiniesta. Ya llegando a esta localidad se desciende algo así que el último tramo lo hicimos rápido. A estas alturas el calor, casi 29º, estaba haciendo mella, sobre todo por la sed que teníamos que el agua, ya bastante caliente, no saciaba. Por ello, cuando vimos a la entrada de La Hiniesta a nuestros dos logistas con la furgoneta, creímos ver un oasis en medio del desierto. Tras darles un abrazo bebimos unos tragos de cerveza, que era lo único que tenían frío y a los cinco minutos estábamos saliendo ya hacia Zamora.

De esta localidad a la entrada de Valorio tardamos muy poco, por las ganas que ya teníamos de llegar y porque el perfil es ligeramente descendente. Así que pronto estuvimos recorriendo ya el bosque con dirección a las casetas, donde pensábamos parar a tomar algo.


Al llegar estaban nos esperando algunas Galanas. Tras los recibimientos nos hicimos una foto de "familia" plenos de alegría por haber conseguido nuestro objetivo. Además con casi dos horas de adelanto al horario que habíamos previsto. 


Tras la foto, tomamos algo, descansamos y poco después iniciamos el camino que nos llevaría a cada uno a nuestra casa, poniendo así fin a un día que podríamos calificar de perfecto.

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Relive 'Morning Sep 29th'