24 de mayo de 2020

Bonitos lugares sin salir del municipio

Último día en el que tengo que escribir la crónica de la ruta en primera persona, aunque son tantas las salidas y los kilómetros pedaleados con el grupo que es como si lo llevara en cada salida tras de mí. Hoy deberíamos haber pedaleado la X Marcha BTT Arroz a la zamorana, la mayor cita de bici de montaña de toda la provincia y la de mayor renombre nacional. Un acto más que no ha podido ser... Pero como hay que mirar en positivo, al menos a partir del lunes podemos salir juntos los que queramos, si bien separados 10 m.

También la ruta de hoy ha transcurrido por el municipio de Zamora (Las Chanas, Carrascal, Guimaré y Valorio) y, a pesar de estar siempre cerca de la capital ha sido muy completa con tramos con cierta dureza, descensos peligrosos, pistas anchas y llanas, carretera, caminos casi cerrados por la vegetación y hasta con zonas técnicas más propias del más puro Enduro.




La mañana no podía estar más espléndida para la bicicleta. Sol radiante, ni una nube y una brisita fresca que siempre es preferible al calor de los días pasados. A las 7.45 horas comencé a rodar desde las proximidades de la Ciudad Deportiva, ascendiendo hacia el Puente de Hierro, cruzando este y siguiendo por el agradable paseo de la margen izquierda del río, desde donde se puede contemplar una de las mejores vistas de Zamora.


Al llegar al Puente de los Poetas me dirigí hacia Rabiche, terminé de entrar en calor en la subida que lleva hacia el camino que va hacia Las Chanas, mi primer destino. Este primer tramo con bastante vegetación terminó saliendo a una pista ancha que tras alguna bajada y algún tramo llamo me llevó, tras algo más de 2 km por él, hasta un punto en el que giré noventa grados para introducirme en un senderito que comenzaba ascendiendo suavemente. Ascenso que se iba complicando a cada metro, pero que también ganaba en belleza porque iba esquivando vegetación.

Definitivamente terminé de entrar en calor. Continué siguiendo las apenas perceptibles rodadas de otras bicis y acabé llegando a un alto que empecé a bordear por un sendero estrecho desde el que se ofrecían unas preciosas vistas de la zona.




Tras recorrer ese sendero que va bordeando toda la parte alta de esta loma en la que estaba llegué a los restos de unas edificaciones, donde giré en ángulo recto para comenzar un descenso con cierto peligro por estar el terreno suelto y ser el firme bastante irregular. Al llegar abajo comencé a bordear también la misma loma, pero ahora por su base, al principio por una zona muy verde, y después introduciéndome en un sendero que va serpenteando entre encinas y vegetación baja y que es una delicia. Al final de este camino un pequeño descenso que cogí a mi derecha me llevó hasta una pista.

Seguí por ella hacia la izquierda y comencé a seguir un camino paralelo al que traía pero recorriendo el pequeño valle que hay junto a esa loma.


No mucho después giré hacia la derecha y me enfrenté a un camino ascendente. Bueno, lo que había sido un camino, porque sólo había vegetación de casi medio metro de altura invadiéndolo todo. Si subir cuesta, subir entre maleza supone el doble esfuerzo, así que poco a poco seguí avanzando. Cuando levantaba la cabeza me encontraba con un frondoso, muy verde y bonito paisaje.


El caminó fue perdiendo vegetación y ganando en roderas y en los últimos metros ya se rodaba bien. Tuve que parar a arrancar de los piñones todo tipo de ramaje que se había ido enredando a ellos. Finalmente salí a un camino ancho en el que cogí el sentido de mi izquierda. 

La alegría de rodar por una pista ancha, lisa y plana duró poco porque no mucho después volví a la derecha y me enfrenté a otro tramo con bastante vegetación, pero no tanta como en el anterior. No mucho después volvió a ser camino de arena, siguiéndolo no tardé mucho en llegar a Carrascal, principalmente porque el último segmento era descendiendo.

Había estado muy cerca de este barrio de Zamora en dos ocasiones durante este recorrido, y a la tercera fue la vencida. Crucé algunas de sus calles, descendí hasta la carretera que lo comunica con la capital y seguí por ella, ya que si algo bueno tienen las restricciones a las que estamos sometidos es el poco tráfico rodado que hay en todos lados.

La distancia por esta carretera entre Carrascal y Zamora son unos 6 km, casi llanos, así que a buena media los rodé rápido disfrutando en el trayecto de las huertas y los fértiles campos que hay a ambos lados, sin duda, alimentados por el cercano Duero. 



Al llegar al Puente de los Poetas lo crucé y seguí hasta la carretera de Almaraz, la cogí unas decenas de metros dirección Zamora pero me desvié enseguida a la izquierda para tomar el sendero que conduce con un ascenso suave y continuo hasta el denominado Camino de Valbueno. Al llegar a este continuó la subida y poco más adelante me desvié a la derecha para seguir rodando por otro camino, bastante adornado para la ocasión, que me llevó hasta la parte alta de Guimaré.


Allí crucé la N-122 y seguí por el camino que sale en frente y que conduce a otra pista. Al llegar a esta la cogí a la izquierda dirigiéndome hacia la Ronda Norte de Zamora. Comencé a ascender el puente que pasa por encima, pero a mitad de la subida giré a la derecha siguiendo un tramo en paralelo a esa Ronda para, no mucho después, volver noventa grados a la derecha y continuar en paralelo a las vías del AVE, con tramos de sube y bajas de asfalto y tierra.

Al llegar a una caseta de Adif rodeé la valla y finalmente me tuve que bajar de la bici y tirar de ella por un ascenso pronunciado imposible de ciclar. Con los pies en los pedales de nuevo continué junto a las vías hasta casi el puente que hay en la zona donde estuvo La Alamedilla. Pero un poco antes giré 180º para coger ese camino que recorre una parte del Bosque de Valorio desconocida para muchos y que tanto me gusta. Un camino oscurecido, porque los pinos impiden el paso de la luz, serpenteante y muy divertido de recorrer. Al llegar a la bajada que conduce al Puente Croix la tomé y descendí hasta el mismo. Lo crucé y volví a la izquierda para comenzar el ascenso por el zizagueante sendero que conduce hasta el alto de Valorio.

Ya en la parte alta comencé a recorrer el camino técnico, bonito y emocionante que conduce hasta la parte alta del barrio de San Lázaro y que ofrece unas bonitas vistas de la capital a lo largo de su trayecto.


Al final del mismo proseguí por un sendero que va por ladera y que pasa junto a los campos de fútbol y que termina junto a la primera entrada de coches del bosque.

Desde allí, y aprovechando la casi total ausencia de tráfico, ya seguí por calles y carretera hasta el lugar de salida, evitando así el carril bici junto al Duero, repleto de ciclistas, paseantes y corredores.
Tan sólo me salté la norma en unos minutos porque apenas pasaban las 10 cuando daba por terminada esta bonita ruta dentro de los límites del municipio de Zamora.


Para descargar la ruta haz clic en el logo de Wikiloc.


Powered by Wikiloc

1 comentario: