La semana pasada pasamos en coche cerca del Embalse de Ricobayo y vimos que el nivel de las aguas estaba muy alto. Como hoy queríamos rodar por caminos que no tuvieran barro y también nos apetecía ver más de cerca el nivel de dicho embalse, planificamos una ruta para "matar los dos pájaros de un tiro". El destino elegido fue Almendra del Pan.
Como siempre, quedamos a las 9.30 h y a ese hora partimos los cuatro que habíamos confirmado nuestra asistencia. Por encima de nosotros, en el cielo, había algunas nubecillas y solo 1º de temperatura. Nada más salir escuchamos el sonido del Merlú. Una de las parejas estaba tocando el tradicional toque, como cada primer Domingo de Cuaresma, para convocar a los hermanos y damas de la Cofradía de Jesús Nazareno a su Asamblea General Ordinaria.Al llegar a las proximidades del río una neblina impedía casi ver sus aguas, aún con un nivel alto pero nada que ver con el que llegó a tener a mediados de esta semana.
Una vez que terminó dicho carril bici continuamos por la antigua carretera de La Hiniesta hasta llegar al cruce con la nueva. Nos incorporamos a ella unos cientos de metros para seguir por la izquierda por el camino habitual por el que se va a La Hiniesta, pero después de pasar un matadero de ganado, en vez de seguir hacia la derecha lo hicimos hacia el lado contrario.
La recta, de unos cuatro kilómetros, es bastante equitativa, la primera mitad de llanura y la segunda de descenso hacia la localidad de Valdeperdices, que se dejó ver antes de llegar a ella.
La bajada nos llevó hasta la carretera que llega al pueblo. Seguimos por ella, si bien nos desviamos pronto para seguir junto al arroyo que atraviesa la localidad.
Después de un pequeño giro llamó nuestra atención una pared pintada con motivos abstractos pero con mucho colorido.
Más adelante nos adentramos en calles más estrechas del pueblo para, finalmente, tomar una por la que ascendimos hasta el final del mismo. Salimos de este por la carreterita que lo une con Almendra del Pan. La distancia de uno a otro son unos dos kilómetros, el primero de subida y el segundo de descenso hacia el pueblo.
Una vez culminada la ascensión pudimos ver ya el Embalse de Ricobayo. Al fondo también pudimos observar el Puente de Manzanal.
Llegamos a Almendra del Pan bajando hasta la carretera. Al llegar a esta seguimos por ella hacia la derecha para, más adelante, abandonarla siguiendo para la izquierda y así descender hacia el Embalse.
Llegamos con las bicis hasta la misma orilla del mismo y la vista que encontramos nos pareció espectacular porque en esa zona las aguas ocupan un gran superficie de terreno.
No estuvimos mucho tiempo allí, pero sí el suficiente como para constatar que el nivel de las aguas está muy alto, para disfrutar del panorama y para hacernos un selfie.
Iniciamos el regreso yendo de nuevo hacia la carretera pero antes de llegar a esta nos dirigimos a la parte del pueblo por donde no habíamos pasado antes. Allí encontramos una casa con mucho carteles de madera colgados con nombres de parajes de la zona. También tenía en su fachada muchas flores realizadas con tapones de botellas. Nos encantó.
Salimos de Almendra del Pan ascendiendo por una cuesta, la primera de otras dos, con sus correspondientes bajadas, que recorrimos en poco más de un kilómetro y medio. Después de ese tramo un giro de noventa grados a la izquierda nos llevó a una bajada larga y recta con buenas vistas del embalse, mejor dicho, de una "cola" del mismo.
Los campos ya verdes, las aguas al fondo, el sol dándonos el calor justo y, encima, sin dar pedales... Estábamos viviendo una situación idílica.
El descenso termina al llegar al llamado Puente de Almendra, aunque paradójicamente está situado más cerca de Palacios. Lo cruzamos y, al terminar, comenzamos a subir hacia Palacios del Pan.
La cuesta tiene unos quinientos metros pero siempre se nos "atraganta" un poco. Menos mal que sirve de ayuda mirar hacia atrás y ver la vista del puente y el embalse.
Terminada la subida comienza una zona más o menos llana de un kilómetro que nos dejó a las puertas del pueblo. Cruzamos al otro lado del mismo a través de una de sus cuadriculadas calles. El trazado geométrico del pueblo es así porque es de nueva construcción. El antiguo fue anegado por el Embalse de Ricobayo en torno a 1.932.
Desde la parte alta de una de ellas pudimos ver una buena panorámica de La Hiniesta, pero no nos dirigimos al pueblo, continuamos recto.
Y por él continuamos atravesando la ciudad de lado a lado, si bien es cierto que a la altura del Centro Comercial Valderaduey nos desviamos unos cientos de metros para tomar una caña en un bar de la zona. Nos encantó, no solo por la cerveza, sino porque pudimos hacerlo al sol. En cuanto terminamos regresamos al carril bici para seguir hacia el punto desde donde habíamos partido.
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