20 de septiembre de 2026

Al Viaducto del AVE sobre el Esla

El viaducto del AVE hasta el que hemos ido hoy sobre nuestras bicis fue construido para que la línea de Alta Velocidad pudiera salvar el Embalse de Ricobayo (río Esla) entre los términos de San Cebrián de Castro en la orilla más próxima a Montamarta y de Perilla de Castro.

En el día de hoy la convocatoria tuvo poco éxito, y tan solo dos aceptamos la propuesta. El resto, por razones más o menos importantes no pudo estar. La pena es que se perdieron un día perfecto para andar en bici. Iniciamos nuestro recorrido a las 9.30 h, bajo un cielo totalmente azul y ambiente fresco (15º). 

Cruzamos una parte de la ciudad para llegar a la pasarela sobre las vías férreas que hay en las proximidades de la Estación de Tren. 


Una vez del otro lado recorrimos unos cientos de metros por la carretera de Villalpando, después por la de Cubillos otros tantos, desde donde tomamos un camino que se abría a la izquierda. Por él recorrimos unos cuatro kilómetros entre campos agostados en los que el perfil fue mayoritariamente ascendente. 


Cuando llegamos a la Autovía Ruta de la Plata, tuvimos que bordearla, cruzarla por un puente existente en la carretera de Cubillos y volver a bordearla para seguir con la misma dirección que traíamos desde Zamora.

A ambos lados del camino teníamos los campos esquilmados tras las cosechas, algunas tierras de valdío y poco arbolado. A cambio íbamos transitando por un buen firme por el que se rodaba bien salvo por un detalle: el viento. No era fuerte pero nos daba frontalmente para transmitirnos la sensación de que nuestras bicis no corrían como otros días o que nuestras piernas no tenían la fuerza suficiente.


Cuando llevábamos casi diez kilómetros desde la salida pasamos a la altura de Cubillos, localidad que dejamos a nuestra derecha. 


Desde allí el camino por el que íbamos nos resultaba poco conocido a pesar de que lo hemos transitado otras veces pero es que la fisonomía del ese paisaje ha variado en poco tiempo. El motivo no es otro que los huertos solares que se han instalado en la zona. Está claro que nuestra provincia ha quedado para eso: huertos solares, aerogeneradores, macrogranjas, plantas de biogás o centros de datos. Una pena, sin duda. 


Unos kilómetros más adelante nos fuimos acercando a la Autovía Vía de la Plata y terminamos rodando en paralelo a esta. Y así lo hicimos a lo largo de casi siete kilómetros. En algunos tramos más pegados y en otros algo más separados, pero siempre casi en paralelo. 


Siguiendo la misma ruta dejamos Montamarta al otro lado de la autovía y nosotros continuamos adelante hasta que unos tres kilómetros más adelante giramos a la izquierda para cruzar dos túneles casi seguidos, el primero de la propia autovía y el segundo de las líneas del AVE.


Unos cientos de metros más adelante cruzamos también la N-630 y continuamos de frente, si bien enseguida giramos a la derecha para entrar en el Camino de Santiago, pero continuamos por él poco tiempo ya que no tardamos en volver a pasar al otro lado de las líneas del AVE por otro puente y al salir de este giramos a la derecha y continuamos de frente, mientras que el camino de los peregrinos enseguida se desvió a la derecha.

El horizonte nos enseño entonces que el paisaje iba a cambiar y que los campos de cereales iban a dar paso a una zona arbolada.


Pero antes tuvimos que cruzar una parte de una gran finca llamada Las Ventas, donde se habían sembrado distintas variedades de cereales pero ya comenzaba a haber algunas encinas. 


Como seis kilómetros después de haber cruzado bajo las vías por segunda vez y de haber cruzado dicha finca volvimos a pasar por debajo del trazado férreo y continuamos, también en paralelo a dicho trazado, pero en esta ocasión por el lado izquierdo.

A partir de ese punto cambió el paisaje por completo, los campos amarillentos, agostados, dieron paso a una zona más virgen donde las encinas habían tomado posesión. Y mirando al fondo encontrábamos laderas conquistadas por estos árboles y el monte bajo.


Con continuas subidas y bajadas nos fuimos acercando al viaducto. Desde el camino, entre los claros de la vegetación ya íbamos viendo las aguas del Embalse de Ricobayo.


Un kilómetro y medio después de haber pasado bajo las vías la última vez descendimos y llegamos al final del camino y al viaducto.

Este tiene nombre, Viaducto San Pedro de las Cuevas. Se le puso esa denominación por ser ese pueblo la localidad más cercana al mismo. Tiene 368 metros de largo y 4 vanos. Su anchura es de 14 metros. Se comenzó a construir en 2010 y se terminó en 2014, si bien se inauguró en octubre de 2020. Nosotros tuvimos prisa por verlo y no esperamos a dicha inauguración ya que en febrero de ese mismo año ya nos desplazamos hasta allí para conocerlo (https://bikersduri.blogspot.com/2020/02/conociendo-el-viaducto-del-ave.html).


Paramos allí unos minutos que aprovechamos para comer algo y admirar que el hombre sea capaz de llevar a cabo obras de esta envergadura, cuando hace miles de años solo sabíamos utilizar las piedras. También aprovechamos ese momento para hacernos un selfie para atestiguar que estuvimos allí.


Tras esos minutos nos volvimos a subir a las bicis y lo tuvimos fácil porque teníamos que desandar los últimos cuatro kilómetros rodando por el mismo camino que lo habíamos hecho un rato antes. Había una opción de no pisar el track pero nos encontramos con una valla cerrada. 

Cuando llegamos al punto donde habíamos cruzado la N-630 continuamos de frente, hacia Montamarta, siguiendo el Camino de Santiago, eso sí, en sentido opuesto al que realizan los peregrinos.

Notamos mucho que el viento ya no nos iba castigando y eso nos permitía ir acometiendo ascensos suaves a velocidades considerables. 

Unos tres kilómetros después de retomar el Camino de Santiago pudimos ver desde lo alto la espadaña de la Ermita de la Virgen del Castillo, la de la iglesia de Montamarta y los tejados de las viviendas del pueblo.


Descendimos hasta la carretera y cruzamos el embalse por el puente de la misma. Desde él pudimos contemplar una buena vista de la ermita.


Nos adentramos después en el pueblo y transitamos por varias de sus calles para, finalmente, terminar saliendo de nuevo al Camino de Santiago. 


Esta es prácticamente una recta larga en la que fuimos encontrando peregrinos, en solitario o en grupitos de dos, caminando hacia Montamarta. 


Aparte de peregrinos también fuimos encontrando (y sufriendo) los continuos pliegues del camino, cada subida empalmaba con una bajada y así sucesivamente, y nuestras piernas lo iban notando.


Un último ascenso nos situó en el alto de un teso y desde allí descendimos hacia la localidad de Roales, que ya veíamos al fondo. 


Unos doce kilómetros después de dejar atrás Montamarta entramos en este otro pueblo. Recorrimos una parte del mismo casi en paralelo a la N-630 y al llegar a una rotonda nos fuimos hacia la izquierda para descender hacia la Carretera de La Hiniesta.

No llegamos a esta ya que nos desviamos antes a la izquierda para subir la que, definitivamente, era la última cuesta. Terminada esta seguimos sin cambiar de dirección y terminamos en la salida para los peregrinos que ha hecho el Ayuntamiento de Zamora. Por ella rodamos hasta su fin, en la Cruz del Rey don Sancho. 


Desde allí continuamos por la ciudad (Carretera de La Hiniesta, La Morana, Obispo Nieto, Los Pisones, La Frontera, terminando en Trascastillo). 

Por Trascastillo continuamos hasta el Puente de Piedra y a la altura de este nos abrimos a la izquierda y seguimos por La Horta. Al llegar a Puertanueva paramos para reponer líquidos y fuerzas, ya que estábamos cansados. 

Una vez repuestos unos y otras, cada uno se dirigió a su casa, eso sí, con el deseo de que sea una buena semana para cada uno. 




Para descargar la ruta haz clic en el logo de Wikiloc.

Powered by Wikiloc

No hay comentarios:

Publicar un comentario