30 de julio de 2026

Desde y hasta el Tera

El Tera no era el destino previsto para hoy, pero un incendio en la vecina Portugal hizo que cambiáramos los planes. Decidimos desplazarnos hasta la Playa Fluvial de Camarzana y desde allí realizar una ruta por la zona. Mereció la pena.


La Playa Fluvial de Camarzana fue nuestro punto de encuentro porque tres bikers se desplazaron desde Zamora y otro desde Sanabria. Quedamos a las 10.00 h. y cinco minutos pasada esa hora comenzamos a rodar, pero solo tres porque uno estaba lesionado y decidió quedarse en tierra. 

Iniciamos el recorrido rodando en paralelo al río Tera. En ese primer tramo uno de los bikers sufrió una caída tonta sin consecuencias. Después de unos dos kilómetros cruzamos la N-525 y poco más adelante la A-52. 


Después de continuar en paralelo a dicha autovía cambiamos de dirección y atravesamos una zona con más vegetación, encinas sobre todo. 

 
Unos cuatro kilómetros después llegamos a San Pedro de Ceque. Nos sorprendió muy agradablemente lo que vimos a su entrada, una cuidada zona verde, y el nombre del pueblo pintado sobre palets. 


Junto a esta zona nos sorprendió ver a un helicóptero de la Guardia Civil sobre un pedestal. En este dos placas explicaban el porqué. 


Los tres fallecieron en acto de servicio el 24 de agosto de 2014, mientras efectuaban el rescate de un montañero que se había fracturado un tobillo al escalar una pared de rocas en el pico La Polinosa, estando participando en la XII Raid Picos de Europa.

Seguidamente entramos de lleno en el pueblo, nos sorprendió su tamaño, sabíamos que era grande, pero no tanto, y lo buen cuidado que lo encontramos. Lo dejamos atrás con dirección a Brime de Sog, la carretera que los une es una recta, pero para evitar esta fuimos describiendo una "C" invertida por buenos caminos, con tramos desprovistos de arbolado y otros con algunas encinas e incluso pinos.
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Pero también pudimos encontrar, curiosamente, algún castaño rompiendo la monotonía de los cereales agostados.


En los cinco kilómetros que recorrimos nos enfrentamos a la subida más importante de toda la ruta, pero vamos, que no llegó a un kilómetro.

En un teso como medio kilómetro antes de entrar en Brime encontramos la zona de bodegas, muchas de ellas abandonadas. 


Ya junto al pueblo vimos a la derecha del casco urbano y alejada de este una iglesia que llamó nuestra atención. Nos dirigimos hacia ella pero eso hizo que no entráramos de lleno en el pueblo. 


Desde el templo fuimos al encuentro con nuestro track. Para ello pasamos, unos cientos de metros después, por una especie de barriada de Brime de Sog. Nos gustó porque la mayoría de viviendas eran de adobe. 


En los siguientes cinco kilómetros cambiamos varias veces de dirección, nos enfrentamos a pequeñas subidas y bajadas, casi siempre atravesando zonas cerealistas.




Después de esos cinco kilómetros comenzamos a recorrer un tramo atravesando una zona de encinas, primero por un camino ancho, pero más adelante se estrechó y nos brindó unos minutos muy divertidos serpenteando entre las encinas.


En esa zona vimos tres corzos a nuestra izquierda. Como iban corriendo en paralelo a nuestro camino los seguimos viendo entre el arbolado hasta que los perdimos de vista. 

Después de un giro de noventa grados a la izquierda entramos en otro camino, que resultó ser la Cañada Real de Sanabria. Poco más adelante otro giro nos llevó a pasar por un túnel bajo la A-52. Desde allí continuamos siguiendo casi en línea recta los dos kilómetros que nos separaban de Santa Marta de Tera. 

En esta localidad fue imposible resistirse a no parar en la iglesia de Santa María para admirar su ábside y la figura más antigua que está documentada en la que el Apóstol Santiago aparece vestido de peregrino (siglo XI).



Otra vez sobre las bicis nos dirigimos a la cercana Santa Croya de Tera por la carretera que une las dos localidades, que incluye un puente sobre el río que da apellido a estos pueblos. 
 

Medio kilómetro después de salir de Santa Marta entramos en Santa Croya. Recorrimos algunas de sus calles. Encontramos varias engalanadas y todo hacía indicar que sus fiestas estaban próximas. 


Salimos de esta localidad dirigiéndonos hacia la derecha comenzando un recorrido prácticamente llano entre cultivos de regadío, principalmente girasol y maíz, y algunas choperas.


Como el calor comenzaba a apretar (habíamos salido con 23º y el GPS en esos momentos nos marcaba 33º) teníamos prisa por llegar así que recorrimos los cuatro kilómetros que nos separaban de Melgar de Tera a un ritmo muy alto. 

Fuimos hasta el centro de la localidad y desde allí nos dirigimos hacia la derecha para ir hacia nuestro siguiente destino, Pumarejo de Tera.


Abandonamos la recta por la que íbamos para girar noventa grados a la izquierda para cruzar uno de los canales que dan vida y riqueza a esta zona. 


Dos kilómetros después de salir de Melgar llegamos a Pumarejo de Tera, la última localidad de paso. No llegamos a entrar en ella, solo pisamos una calle que bordea el pueblo. 

Para llegar al final de nuestra ruta tuvimos que salir a la carretera para poder cruzar al otro lado del Tera, que en esta zona luce una gran anchura y un buen caudal.


Poco más adelante nos desviamos de la carretera para tomar la entrada hacia la Playa Fluvial de Camarzana. Allí nos encontramos con una vista espectacular del río y con una zona verde muy bien cuidada y acondicionada.



Nos bajamos de las bicis para reponer líquidos en el Chiringuito La Barca. Enseguida nos cambiamos y nos dimos un baño en las frías y transparentes aguas del Tera. Tras secarnos comimos también allí mismo, terminando así esta jornada tan completa y agradable. 




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