El Tera no era el destino previsto para hoy, pero un incendio en la vecina Portugal hizo que cambiáramos los planes. Decidimos desplazarnos hasta la Playa Fluvial de Camarzana y desde allí realizar una ruta por la zona. Mereció la pena.
La Playa Fluvial de Camarzana fue nuestro punto de encuentro porque tres bikers se desplazaron desde Zamora y otro desde Sanabria. Quedamos a las 10.00 h. y cinco minutos pasada esa hora comenzamos a rodar, pero solo tres porque uno estaba lesionado y decidió quedarse en tierra.
Iniciamos el recorrido rodando en paralelo al río Tera. En ese primer tramo uno de los bikers sufrió una caída tonta sin consecuencias. Después de unos dos kilómetros cruzamos la N-525 y poco más adelante la A-52.
Unos cuatro kilómetros después llegamos a San Pedro de Ceque. Nos sorprendió muy agradablemente lo que vimos a su entrada, una cuidada zona verde, y el nombre del pueblo pintado sobre palets.
Junto a esta zona nos sorprendió ver a un helicóptero de la Guardia Civil sobre un pedestal. En este dos placas explicaban el porqué.
Los tres fallecieron en acto de servicio el 24 de agosto de 2014, mientras efectuaban el rescate de un montañero que se había fracturado un tobillo al escalar una pared de rocas en el pico La Polinosa, estando participando en la XII Raid Picos de Europa.
Seguidamente entramos de lleno en el pueblo, nos sorprendió su tamaño, sabíamos que era grande, pero no tanto, y lo buen cuidado que lo encontramos. Lo dejamos atrás con dirección a Brime de Sog, la carretera que los une es una recta, pero para evitar esta fuimos describiendo una "C" invertida por buenos caminos, con tramos desprovistos de arbolado y otros con algunas encinas e incluso pinos.
.Pero también pudimos encontrar, curiosamente, algún castaño rompiendo la monotonía de los cereales agostados.
En los cinco kilómetros que recorrimos nos enfrentamos a la subida más importante de toda la ruta, pero vamos, que no llegó a un kilómetro.
En un teso como medio kilómetro antes de entrar en Brime encontramos la zona de bodegas, muchas de ellas abandonadas.
Ya junto al pueblo vimos a la derecha del casco urbano y alejada de este una iglesia que llamó nuestra atención. Nos dirigimos hacia ella pero eso hizo que no entráramos de lleno en el pueblo.
En los siguientes cinco kilómetros cambiamos varias veces de dirección, nos enfrentamos a pequeñas subidas y bajadas, casi siempre atravesando zonas cerealistas.
Después de un giro de noventa grados a la izquierda entramos en otro camino, que resultó ser la Cañada Real de Sanabria. Poco más adelante otro giro nos llevó a pasar por un túnel bajo la A-52. Desde allí continuamos siguiendo casi en línea recta los dos kilómetros que nos separaban de Santa Marta de Tera.
En esta localidad fue imposible resistirse a no parar en la iglesia de Santa María para admirar su ábside y la figura más antigua que está documentada en la que el Apóstol Santiago aparece vestido de peregrino (siglo XI).
Fuimos hasta el centro de la localidad y desde allí nos dirigimos hacia la derecha para ir hacia nuestro siguiente destino, Pumarejo de Tera.
Dos kilómetros después de salir de Melgar llegamos a Pumarejo de Tera, la última localidad de paso. No llegamos a entrar en ella, solo pisamos una calle que bordea el pueblo.
Para llegar al final de nuestra ruta tuvimos que salir a la carretera para poder cruzar al otro lado del Tera, que en esta zona luce una gran anchura y un buen caudal.
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