19 de abril de 2026

Ruta de la colza 2026 (v 9.0)

Al llegar abril en muchas zonas, cada vez más, se produce el espectáculo del amarillo. La colza, una planta que produce semillas ricas en aceite, florece, viste de amarillo los campos y genera un verdadero espectáculo visual. Desde hace años dedicamos una salida a disfrutar de ese espectáculo por la Tierra del Vino. En esta ocasión es la versión 9.0.

La mañana nos recibió con 12º a las 9.30 h., la hora a la que habíamos quedado. Cuatro partimos del lugar de costumbre y el quinto nos saldría al encuentro cerca de Morales del Vino. 

Esa buenísima temperatura venía acompañada de un sol al que no se le interponía nada por medio para calentar y dar su luz al cien por cien. 

Abandonamos la ciudad cruzando el Puente de Cardenal Cisneros. Desde él, el río Duero lucía así de bonito a esas horas de la mañana. 


Al terminar este, bajamos las escalerillas y fuimos al encuentro del GR-14 que viene de Toro. Rodamos por él unos cientos de metros pero lo abandonamos para dirigirnos al encuentro con la carretera de Moraleja del Vino. Al llegar a esta la cruzamos y seguimos por un camino casi perpendicular a esa. Poco después giramos a la izquierda, continuamos adelante y pasamos sobre la A-66 por un viaducto.


Al descender de ese proseguimos recto pero nos fuimos acercando al trazado de la autovía para terminar rodando en paralelo a esta.


Ese paralelismo se alargó unos cinco kilómetros en los que se fueron alternando segmentos de buen camino, unos cientos de metros de asfalto e incluso otro segmento en el que la vegetación casi había cubierto la tierra. 



Cuando pasamos cerca de Morales del Vino, el quinto biker nos estaba esperando y se unió a nuestra marcha.

Aunque a esas alturas aún no habíamos pasado junto a ningún campo de colza, el espectáculo de los cereales tampoco estaba nada mal. 


Cuando nos separamos de la autovía nos dirigimos hacia Cazurra. En ese tramo ya pudimos contemplar un campo amarillo, pero este cultivo era de secano y se notaba (más rala, más baja, menos flores). 


Cuando ya teníamos a la vista esa localidad giramos a la derecha para seguir por la carretera que la une con la N-630 y la A-66 unos quinientos metros. Por allí ya empezamos a encontrar a nuestro paso el bonito contraste entre el amarillo intenso y el verde o marrón del resto del campo.


Un desvío a la izquierda nos sacó del asfalto y nos llevó de nuevo a rodar en paralelo a la A-66. Lo hicimos rodeados de colza por una zona ancha que se supone que es un camino pero que estaba cubierto de vegetación. 


En ese tramo era todo un espectáculo mirar al frente o a la izquierda. El damero de colores que formaban las tierras dependiendo de su cultivo no podía ser más bonito. 


Tras superar el primer tramo que era ascendente, se sucedieron unas ondulaciones, tanto en el camino como en el resto del terreno. 



Un giro a la izquierda nos llevó a descender por otro camino ya de tierra. En él encontramos otra zona cultivada de colza y decidimos pararnos y emular una foto similar realizada por la zona hace años y que podríamos titular: "Malas hierbas entre la colza" :) 


Como se trataba de pasar entre el mayor número posible de estos campos, la ruta iba describiendo un recorrido con cambios constantes de dirección, así que volvíamos a estar cerca de Cazurra y nos dirigimos hacia Peleas de Arriba por una buena pista. 


Terminamos saliendo a la carretera que une este pueblo con la N-630. Rodamos por ella ni cien metros y continuamos por un camino que partía a la derecha y que nos llevó de nuevo hacia la autovía. Desde él fuimos disfrutando de los contrastes.




Después de rodar otro tramo en paralelo a la A-66 volvimos a girar a la izquierda y a descender hacia el camino que une Peleas de Abajo con Corrales del Vino.


Seguimos por este como medio kilómetro y una vez más cambiamos de dirección para dirigirnos a la autovía por un buen camino con dos roderas bien marcadas. 


Una vez más hicimos un tramo en paralelo a esa vía rápida para después pasar bajo ella con la cabeza "gacha" porque el paso subterráneo estaba un poco justo de altura. 


Estábamos a un paso de Corrales del Vino y llegamos a un extremo de la localidad enseguida. Salimos a una circunvalación que la rodea y la abandonamos enseguida para continuar por un par de calles trazadas entre viviendas unifamilares. Terminamos dejando atrás el pueblo por un camino descendente que nos llevó hasta la N-630.

Cruzamos esta, continuamos de frente y comenzamos la subida más importante de la mañana, el ascenso al Cueto. Este es un teso en el que hay varias antenas por ser la mayor altura de la zona. Para llegar a ella tuvimos que subir a lo largo de casi dos kilómetros y medio.


Se van alternando tramos cómodos con otros de mayor inclinación. En esta ocasión fuimos rodeando el teso por su derecha. Cuando ya estábamos a su altura pudimos verlo en su totalidad. 


Pero nos faltaba lo mejor, la última subida desde su cara norte, The North Face :), hasta su cima. Antes había que tener fuerza y habilidad para lograr llegar arriba sin bajarse de la bici, pero ahora han mejorado el firme y se puede lograr solo con esfuerzo.



Merece la pena ese esfuerzo y, si bien no te está esperando un ramo de flores o el beso de una azafata,  las vistas son el verdadero premio. Bajo estas líneas la panorámica hacia el norte.


Hacia el este:


Y hacia el sur, con el pueblo de Corrales del Vino al fondo:


No podía haber mejor sitio para hacer el selfie que rubricara que hoy, 19 de abril de 2026, estos cinco estuvimos allí: 


Después de la parada para las fotos y para comer algo, quien así lo quiso, rodamos hacia el otro lado del teso desde donde pudimos contemplar la vista hacia el oeste (el pueblo que se divisa es Casaseca de Campeán).


Descendimos hacia la base por una empinada cuesta abajo "adornada" con algunas regateras que también nos pareció que estaba en mejor estado que en otras ocasiones.


Esta bajada discurre entre pinos pero cuando se suaviza va entre dos campos de colza, al menos este año. Probablemente el que viene no haya este cultivo en los mismos sitios donde lo hemos encontrado este porque no se recomienda para no provocar la "fatiga del suelo", que empobrece la tierra.
.

Bordeamos hacia la derecha uno de estos de estos campos amarillos para dirigirnos hacia Casaseca de Campeán.


Después de unos setecientos metros giramos a la derecha y, por lo tanto, evitamos pasar por esa localidad. 


Tras una pequeña ascensión comenzamos a descender y, en líneas generales, es lo que hicimos hasta Zamora. Si la primera mitad de la ruta había sido un ascenso continuado culminado en "El Cueto" (situado a 220 m más de altitud que la capital), la segunda era todo lo contrario. 


Después de recorrer unos cuatro kilómetros casi rectos, realizamos varios cambios de dirección prácticamente seguidos. El último nos introdujo en un camino que terminó en la entrada de la localidad de El Perdigón.

Entramos en el pueblo por una calle larga que nos llevó hasta la Plaza de España, donde se encuentra el Palacio de los Vizcondes de Garcigrande y el Ayuntamiento.


También pasamos junto a la iglesia y por la zona de bodegas, que tan en auge estuvieron hasta hace pocos años. 


Dejamos atrás las bodegas tomando un camino hacia la izquierda. Después giramos varias veces dejando unos caminos y cogiendo otros hasta que terminamos en la carretera de Ledesma en las inmediaciones de Entrala. Seguimos por ella, no llegó ni a cien metros, y la dejamos tomando un camino a la izquierda. 


Continuamos en la misma tónica, cambios de camino cada poco para, finalmente terminar en el GR-14, que ya no abandonaríamos hasta tres kilómetros más adelante. 


Como el perfil "picaba" hacia abajo esos tres kilómetros los realizamos en poco tiempo. Nos separamos del GR-14 poco después de cruzar la carretera que va al Polígono Los Llanos. Lo abandonamos para continuar por el llamado Camino Carpinteros, asfaltado en algunas zonas. Pasamos junto a Desguaces Vinagre y dejamos dicho camino para dirigirnos hacia los anexos del Ruta de la Plata. En ese punto perdimos a un biker porque desde allí regresó a Morales. 

Al llegar a la rotonda del estadio de fútbol tomamos la tercera salida que nos llevó hasta San Frontis bordeando la valla de piedra de lo que fue el Monasterio de San Jerónimo, uno de los edificios renacentistas más grandiosos y significativos de Zamora. Tras la desamortización de 1835 sus instalaciones se reutilizaron como cárcel, hospital y otros usos antes de ser demolido para aprovechar sus piedras como materiales de construcción y cimentación de carreteras.


Al llegar a la parte Alta de San Frontis cruzamos el itinerario de la 41ª Media Maratón Ciudad de Zamora. Aún pasaban corredores a los que les faltaban 8 km a meta. Descendimos hacia el río y al llegar a él continuamos por la Avenida del Nazareno, desde donde la Catedral lucía así de bien. 


Cruzamos el Puente de Piedra y seguimos hacia Santa Lucía. Al llegar al Barrio de La Horta empezamos a compartir recorrido con los corredores, ellos por una mitad de la calle y nosotros por la otra. Pasado Puerta Nueva su itinerario seguía hacia la Ciudad Deportiva y nosotros continuamos recto hasta el punto desde donde habíamos partido. 

Mientras recuperábamos líquidos en una terraza nos acercamos a ver la meta y había un ambiente estupendo. Aún estaban entrando corredores y lo estarían haciendo a lo largo de bastantes minutos más. 


Con este colofón deportivo pusimos fin a nuestra ruta de hoy. Desde allí cada uno se dirigió a su casa para seguir disfrutando de otras actividades domingueras. 




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