7 de junio de 2026

Al sur de Zamora, de oeste a este

En la ruta que hemos realizado hoy nos hemos movido por la zona que está al sur de la capital, primero nos dirigimos hacia el oeste para después ir hacia el este, prácticamente todo nuestro recorrido lo hemos realizado por la comarca de la Tierra del Vino, aunque apenas hemos visto alguna viña.

En esta ruta teníamos previsto participar cinco bikers, pero uno se retiró justo antes de salir por un dolor que le estaba aquejando. Dos salimos del lugar habitual y nos unimos a los otros dos a la salida del Puente de Piedra. Desde allí, ya todos juntos continuamos por el barrio de San Frontis y seguimos hacia Carrascal.

Unos cientos de metros después de empezar a rodar por esta carretera nos desviamos para ascender por una cuesta muy pronunciada. Culminada esta descendimos hacia el camino que va hacia ese barrio zamorano. 

Este tramo, de unos 3 km, tiene un perfil con pequeñas subidas y bajadas, y como unas compensan a las otras y el firme es bueno, avanzamos a buen ritmo y nos dio tiempo hasta de disfrutar de algunos campos ya agostados e incluso segados. 



La última bajada nos llevó hasta la entrada de Carrascal. Una vez en ella continuamos recto y después ascendimos hacia la plaza, donde se encuentra la iglesia. 


Salimos del barrio y descendimos hacia la zona llamada El Conejal, si bien al llegar a las proximidades del río giramos ciento ochenta grados y comenzamos a ascender . 


Al llegar a un punto nos teníamos que desviar hacia la derecha noventa grados y así lo hicimos pero nos encontramos con lo que fue un camino, pero ahora estaba totalmente cerrado por la vegetación. Decidimos ir en paralelo a ese por el borde de una tierra. Antes de terminar esta cruzamos unos metros a la izquierda y continuamos rodando por el camino que íbamos a coger inicialmente, que en ese tramo estaba con mucha vegetación pero transitable. 


Unos cientos de metros más adelante empalmamos con un camino mejor que nos llevó hasta otro más conocido por nosotros, el que va hacia la Dehesa Congosta. Descendimos por él y continuamos hasta llegar a la altura de las grandes placas solares. 


Al llegar a ellas giramos a la izquierda para seguir por un camino que las bordea. Ascendimos por él algo más de un kilómetro y continuamos después por otro que se bifurcaba a la izquierda. El problema es que este también estaba invadido por vegetación. A pesar de ellos se podía rodar. 


Eso sí, al terminar este tramo tuvimos que parar para quitar todas las hierbas que almacenábamos entre los piñones y en las roldanas. Y estando parados estos dos encinas posaron para nosotros.


El camino con tanta vegetación nos había llevado hasta la carretera que conduce al Centro de Tratamiento de Residuos. Seguimos por ella hasta llegar a la carretera de Fermoselle. La cruzamos, seguimos de frente y ascendimos por un camino que discurre entre dos vallas y que, al terminar la subida nos dejó en el GR-14. 


Continuamos por este hacia Entrala, de la que nos separaban unos tres kilómetros. Al llegar a sus proximidades ascendimos por la cuesta que lleva hasta sus primeras viviendas, una subida que siempre nos cuesta mucho subir. 


Atravesamos esta localidad, y salimos de ella por la zona de bodegas. Después continuamos por un camino recto que nos llevó hasta la carretera que une El Perdigón y Morales del Vino. La cruzamos y continuamos prácticamente de frente. 


Pasamos muy cerca de la antigua estación abandonada de El Perdigón y Morales del Vino y, tras algún cambio de dirección más terminamos en paralelo a la N-630. 


Acabamos en una rotonda de la N-630. La hicimos y seguimos recto. Rodeamos otra rotonda y continuamos hacia Cazurra por la carretera, pero tan solo fueron unos trescientos metros porque enseguida nos desviamos a la derecha. 


Los primeros metros de este camino también estaban tomados por la vegetación pero tras un cambio de dirección hacia la izquierda entramos en un camino despejado que nos llevó hasta la entrada de Cazurra. 


Llegamos a estes pequeño pueblo, y seguimos, prácticamente recto, hasta la iglesia, la bordeamos y poco más adelante llegamos a las últimas viviendas. 


Enfilamos una larga recta de unos dos kilómetros y con una suave pendiente descendiente con la que daba gusto rodar. 


El camino cambió de dirección y al mismo tiempo se inclinó más hacia abajo así que nos dejamos caer hasta el final del mismo. 
 

Y ese termina cerca de Gema del Vino, en una vaguada sembrada de cereales y con una gran chopera al fondo. 


Poco más adelante cruzamos la carretera de Fuentesaúco y seguimos de frente por una recta de casi dos kilómetros. 


El camino viró hacia la izquierda y por otra recta de unos tres kilómetros llegamos hasta la entrada de Moraleja del Vino. 


Realizamos por esta localidad un pequeño tour que nos llevó a pasar junto a la iglesia, un extremo de la plaza y por varias calles. 


Finalmente, salimos del pueblo por una buena pista recta de algo más de un kilómetro. Tras este dos giros casi seguidos a derecha e izquierda nos llevaron a otro camino que terminó desembocando en el GR-14. 


Recorrimos por este algo menos de kilómetro y medio. Tras esa distancia, en una curva de dicho GR-14, continuamos recto abandonándolo definitivamente. Este nuevo camino nos llevó en pocos minutos hasta la carretera que va a Villalazán. 


Al llegar a esa, seguimos por el asfalto menos de cien metros, hasta una gravera, y nos desviamos a la izquierda para dirigirnos al río Duero. Al llegar a sus proximidades nos acercamos a su cauce para hacer una foto al llamado Azud de Villalazán.


Volvimos al camino enseguida y continuamos en paralelo al río como un kilómetro que se nos hizo largo porque también este estaba casi comido por la vegetación, y no solo el suelo sino que también en varias zonas por los laterales había zarzas. Además, el firme tenía profundas roderas y había que rodar con cuidado.


Una subida corta y tremendamente inclinada nos devolvió a un camino mejor que discurre en paralelo al Canal San José. 


Medio kilómetro después nos desviamos a la izquierda y entramos en un camino ancho y de buen firme. Más adelante la tierra dio paso al asfalto por lo que podíamos rodar rápido con no excesivo esfuerzo.


Después de unos tres kilómetros un desvió nos acercó a la localidad de Villaralbo pero unos cientos de metros más adelante otro giro nos comenzó a alejar de ella. 


Finalmente, terminamos junto al río Duero. Posiblemente teníamos cierta añoranza de él después de las ocho etapas que pasamos rodando a su vera hace tan solo unos días.


Seguimos pegados al río hasta la zona donde se encuentra la Presa de Villaralbo. Allí uno de los bikers se despidió porque se iba desde allí a Morales. 


Desde allí los tres restantes continuamos hacia Zamora por el itinerario habitual que tiene un tramo asfaltado, poco más adelante nos desviamos para seguir por camino y, tras este, vuelve a ser carreterita. 


Al llegar junto al Puente de Cardenal Cisneros nos apeamos de las bicis, las subimos por las escalerillas y atravesamos dicho puente. Ya del otro lado descendimos hacia Los Tres Árboles y nos dirigimos al punto desde donde habíamos salido. Allí pudimos recuperar líquidos y hablar del partido que esa tarde iba a disputar el Zamora contra el Villarreal B dentro de la liguilla de ascenso a 2ª División.




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