Estamos inmersos en la primera ola de calor del verano, pero eso no quiere decir que sea la primera que hemos soportado en el último mes. Como ante eso lo único que podemos hacer es adaptarnos, hoy diseñamos una ruta que evitara el calor, en la medida de lo posible, obviamente. Porque "haberlo, haylo".
Lo primera medida "anticalor" fue adelantar la hora de inicio media hora, así que a las 9.00 h. quedamos donde siempre. En esos momentos ya había 23º, preludio de los 38º que se esperaban de máxima. Acudimos a la cita cuatro porque el resto se encuentra fuera de Zamora y a la hora prevista empezamos a rodar.
Nos alejamos de Zamora cruzando el Puente de Hierro y tomando enseguida el Camino Viejo de Villaralbo, pero solo hasta que parte de él el GR-14, por el que continuamos para dejarlo como un kilómetro después, ya cerca de la rotonda de Villaralbo, Moraleja y Fuentesaúco.
Al llegar a ella la hicimos pero nos salimos para tomar un camino paralelo a la carretera, y con dirección hacia la rotonda de la A-66, por el que continuamos menos de quinientos metros.
A partir de ese punto seguimos unos nueve kilómetros en los que cambiamos mucha veces de dirección y de tipo de camino, eso sí, todos eran inéditos para nosotros, a pesar de estar tan cerca de Zamora.
Hubo tramos de pista, pero también otros en los que el camino no estaba tan marcado, aunque se rodaba bien.
A ambos lados de los camino fuimos contemplando zonas de regadío junto a los que notábamos algo más de frescor y campos de cereales que ya estaban pidiendo a gritos ser cosechados.
Y también hubo algún tramo en el que la vegetación, y más después de un año tan lluvioso como el que hemos tenido, había hecho de las suyas y lo había invadido todo o casi todo.
Prácticamente lo único que rompió ese horizonte de cereales en todo este trayecto fue una arboleda que dejamos a nuestra izquierda.
Poco más adelante pasamos junto a otra que reconocimos como una que hemos visto varias veces, que se encuentra muy cerca de Pontejos. La sombra se agradecía enormemente.
Al terminar esta miramos a nuestra derecha y, efectivamente, allí estaba esa localidad, pero nosotros continuamos recto. No tardamos en ver frente a nosotros otro pueblo, y es que unos dos kilómetros más adelante llegamos a Casaseca de las Chanas. Cruzamos la carretera de Fuentesaúco y entramos en el pueblo para callejear y pasar junto al Ayuntamiento, donde se encuentran las letras con el nombre del pueblo y un mural también con la palabra Casaseca.
Dejamos atrás esta localidad por un buen camino y algo más de un kilómetro después y tras dos cambios de dirección, comenzamos un descenso más pronunciado en el que también variamos nuestro rumbo un par de veces más.
Terminó la bajada y giramos a la izquierda para entrar en otro camino prácticamente recto por el que continuamos casi tres kilómetros, dejando a nuestra derecha las choperas que hay junto a Gema del Vino.
Ese camino terminó empalmando con la antigua carretera que unía Bamba y Gema, pero solo rodamos por ella como un kilómetro, ya que nos desviamos para seguir por un camino paralelo a esa.
Por dicho camino llegamos de nuevo a la carretera de Fuentesaúco. La cruzamos y seguimos de frente casi cuatro kilómetros que no fueron totalmente rectos pero casi. A nuestra derecha en ese tramo dejamos El Viso.
Después de una curva a la derecha nos incorporamos a otro camino hacia la izquierda por el que habíamos ido alguna vez en sentido contrario.
A nuestra izquierda podíamos contemplar una panorámica de la localidad de Madridanos, hacia donde nos dirigíamos.
Tras pasar junto a las instalaciones de una granja salimos al GR-14. Continuamos por él hacia la izquierda y unos cientos de metros más adelante entramos en un extremo de la localidad de Madridanos.
Bordeamos este pueblo, ascendimos la cuesta que nos alejó de él y enfilamos la larga recta de 2,5 km de la Senda del Duero. En esa zona ya empezamos a notar el calor, a pesar de estar rodeados de tierras de regadío, mayoritariamente sembradas de maíz, nuestro GPS marcaba 29º, seis más que a la salida.
Al terminar la recta giramos a la derecha y abandonamos el GR-14 volviendo de nuevo hacia el mismo lado para tomar un camino que nos llevó junto a una antigua gravera primero y después por una zona sembrada de maíz.
Llegamos así a la carretera de Villalazán, salimos a ella y enseguida la abandonamos girando a la izquierda y tomando un camino dirección el río. Al tomar este notamos que el aire dejó de ser caliente y tenía cierto frescor, sin duda, por la proximidad del Duero.
Ya junto al río comenzamos a rodar por su ribera. El camino estaba muy tomado por la vegetación pero permitía rodar por él, pero se fue cerrando cada vez más y terminamos cruzando un túnel de zarzas.
Ascendimos una cuesta casi imposible y llegamos a un mejor camino. Poco más adelante un giro a la izquierda nos llevó a un camino ancho que nos pareció una auténtica autopista. Por él rodamos algo más de dos kilómetros. El último tramo incluso estaba asfaltado.
Cuando ya teníamos Villaralbo a la vista un par de giros hacia la derecha nos llevaron a rodar hacia el río, al que llegamos después de algo más de un kilómetro.
Queríamos terminar por esta zona al final de la ruta para que en los momentos de más calor poder ir en algunos tramos bajo sombra. De nuevo por la ribera continuamos por un escenario que era nuevo para nosotros porque esa zona estaba llena de chopos y han talado la mayoría de ellos. Parecía que estábamos en otro lugar que nada tenía que ver con el anterior.
El camino tenía mucha vegetación pero permitía el paso. En una zona había muchos coches y un pescador en cada uno de los puestos que hay distribuidos cada ciertos metros. Se trataba del LVI Campeonato de España de Selecciones Autonómicas y Concentración Nacional de Agua Dulce Flotador.
A medida que nos íbamos aproximando a la zona llamada La Cuba el camino se fue cerrando más y más hasta que llegamos a una zona llena de zarzas. Salimos de allí con los brazos y las piernas marcadas por sus espinas.
Es una auténtica pena que el Ayuntamiento de Villaralbo no haga ningún mantenimiento de este sendero, que es de lo más bonito que tiene el pueblo.
Salimos de esa zona por un senderito que nos pareció un lujo. Poco después llegamos a un camino y siguiendo este terminamos saliendo a otro ancho y de buen firme que discurre junto al río.
Por este llegamos enseguida a la zona de la presa de Villaralbo. Desde allí continuamos recto para dirigirnos a Zamora.
Y lo hicimos por el itinerario habitual, es decir, un tramito por la carretera que discurre en paralelo al río, para después desviarnos a la derecha para seguir por el llamado Camino de San Miguel los algo más de tres kilómetros que nos separaban del Puente de Cardenal Cisneros.
Subimos a este por las escalerillas, lo cruzamos y descendimos hacia Los Tres Árboles. Desde esta zona
nos dirigimos hacia el punto de salida. Llegamos a las 11.45 h así que con calma nos sentamos en una terraza y nos hidratamos, que hoy era totalmente necesario y estaba más que justificado.
Para descargar la ruta haz clic en el logo de Wikiloc.
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