El 17 de junio de este año el puente sobre el Duero (conocido como Puente de Granja Florencia) sufrió un hundimiento parcial de aproximadamente un metro en su pilar central y eso provocó que la Diputación decidiese su demolición para construir uno nuevo. Nuestra ruta de hoy nos ha llevado hasta el lugar que ocupaba, es decir, hasta el no puente.
De nuevo solo cuatro bikers acudimos a nuestra hora habitual de salida, las 9.30 h. La mañana estaba fresca, 11º, y el sol quería hacerse un hueco entre las nubes pero no podía. Comenzamos nuestro itinerario tomando el carril bici en Los Tres Árboles y bordeando por él el Duero y el Valderaduey.Es un punto de referencia esencial para el control del tráfico aéreo civil que entra y sale por el oeste de la península ibérica, enlazando los aviones con el centro de control de Paracuellos del Jarama. En esta zona convergen numerosas aerovías por lo que gestiona un número diario muy elevado de vuelos internacionales y nacionales.
Unos metros más adelante giramos a la derecha y enseguida cruzamos la N-122. Continuamos de frente, giramos de nuevo, esta vez a la izquierda y, tras seguir por una recta de un kilómetro, viramos a la derecha para seguir por otra recta, en esta ocasión más larga, de casi tres kilómetros.
Pero lo más sorprendente fue que, una vez que terminamos la trayectoria rectilínea describiendo una amplia curva hacia la izquierda, nos topamos con un campo enorme con algo que desde lejos no acertábamos a saber qué era. Cuando nos acercamos comprobamos que eran ¡cebollas! Miles y miles de ellas recién sacadas. Imaginamos que las mantendrían allí para que se sequen.
Continuamos avanzando, pasamos junto a la Dehesa de San Pelayo y nos fuimos acercando al cauce del río Duero, junto al que terminamos rodando de nuevo.
Al llegar a esta zona llana hicimos un recorrido de casi cuatro kilómetros en paralelo al río, aunque realmente no lo veíamos. Fuimos de nuevo entre campos de cultivo y tuvimos que esquivar o cruzar muchos charcos. Si fueran de lluvia no nos importaría pero estaban provocados por el riego de esos campos que ya estaban cosechados, es decir, se está derrochando el agua.
Finalmente, salimos a la carretera que une la N-122 y la de Peleagonzalo. Nos unimos a ella hacia la derecha y pronto nos encontramos con unos bloques en la carretera para impedir el paso de vehículos.
Una vez cumplido el objetivo de nuestra ruta iniciamos el regreso, primero regresando por la carretera hasta el mismo camino por el que habíamos transitado unos minutos antes, si bien enseguida lo dejamos para continuar unos tres kilómetros por otro que nos llevó de nuevo hasta la gravera y la N-122.
En este tramo nos llamó la atención un cultivo de girasol que nada tenía que ver con los que habíamos visto anteriormente, secos y pequeños.
Menos mal que para compensar el sol comenzó a romper el entramado nuboso y eso permitió que todo a nuestro alrededor luciera en tecnicolor.
Pasado Fresno, que dejamos a nuestra izquierda, descendimos y al terminar la bajada nos desviamos a la derecha, iniciando una cuesta asfaltada. La abandonamos hacia la mitad para seguir hacia el lado contrario y empezamos a describir una trayectoria casi recta protagonizada por pequeñas subidas y bajadas.
Entramos así en la enorme recta que conduce hacia Zamora, nada menos que siete kilómetros prácticamente llanos, la mayoría de tierra aunque hay también un tramo asfaltado. En esta zona fuimos rodando muy rápido y los kilómetros fueron cayendo rápidamente.
Al pasar junto a IFEZA pudimos comprobar que la 22ª edición de Ecocultura sigue atrayendo gente para conocer y adquirir productos ecológicos.
Terminado el carril bici continuamos por Los Tres Árboles hasta la Ciudad Deportiva, desde donde ascendimos hasta el punto de salida. Ya allí tuvimos que sentarnos en torno a una mesa porque teníamos que hablar de nuestro próximo plan, y qué mejor que hacerlo junto a unas cañas, ¿no?
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