8 de octubre de 2026

De Ferreruela a San Pedro de las Cuevas

Pensábamos que conocíamos, aunque solo fuera de oídas, todos los pueblos de la provincia, pero no. Hace unos días rodamos hasta el viaducto del AVE que cruza el Embalse de Ricobayo y nos sorprendió que este se llamara Viaducto de San Pedro de las Cuevas. Lo nombraron así por ser esa la población más cercana, pero no nos sonaba de nada. Hoy hemos ido a conocerla partiendo de Ferreruela.

Como teníamos que desplazarnos hasta Ferreruela partimos de Zamora en dos coches cuatro bikers a las 9.15 h. Aunque en Zamora dejamos nubes, algunas oscuras, al llegar a nuestro destino lucía un sol espléndido y 12º de temperatura. 

Tras descargar y prepararnos, tomamos un café en Casa Pepa e iniciamos la marcha sobre las 10.30 h. Desde la plaza nos fuimos hacia el suroeste, cruzando una parte del pueblo y ascendiendo hacia la Estación.
 

Antes de llegar a esta nos fuimos hacia la izquierda y como a cien metros giramos noventa grados para subir una pequeña cuesta muy empinada que nos llevó a una pasarela para cruzar al otro lado de las vías del tren. Desde allí comenzamos a rodar ascendiendo por una pista muy ancha y de buen firme que siguió tras culminar la subida. Disfrutamos como un kilómetro de esta "autopista", trazamos una curva a la izquierda y empezamos a avanzar en paralelo a la vía muy cerca de esta. Íbamos escoltados por las jaras que ocupaban uno y otro lado del camino.



Avanzamos por él algo más de dos kilómetros pero casi de repente se cortó y no nos quedó otra que parar y dar la vuelta. Un poco antes habíamos pasado junto a lo que parecía un camino, así que regresamos a ese punto (en el track de Wikiloc ya está corregido este error), salvamos la cuneta y empezamos a ascender una ladera aunque enseguida giramos a la izquierda para continuar por lo que fue un camino y que en la actualidad está casi invadido por la jara, pero aún se notaban dos roderas y permitían rodar bien por ellas y, de hecho, fue un tramo que nos gustó mucho. 


Después de más de un kilómetro sintiendo las ramas de las jaras acariciándonos las piernas el camino comenzó a tener algunas curvas y terminamos descendiendo hacia un paso subterráneo de la vía. Lo atravesamos y seguimos por un camino que separaba dos propiedades. Enseguida llegamos a la carretera que va a Ferreruela. 


Nos incorporamos a ella, no tardamos en llegar a un cruce y, en este, nos dirigimos hacia la izquierda. Antes de recorrer medio kilómetro nos desviamos hacia la derecha para continuar por un camino.

Por él recorrimos unos tres kilómetros de suave ascenso. Desde que partimos de Ferreruela fuimos viendo vestigios del segundo fuego que asoló la Sierra de la Culebra en 2022, pero en esta zona eran más evidentes.



Un cambio de dirección hacia la izquierda nos permitió ver a lo lejos Olmillos de Castro, el tramo hasta llegar a esta localidad fue una cuesta abajo que nos llevó hasta la entrada del pueblo. Ya en él nos dirigimos hacia la iglesia.
 

Pasamos junto a ella y continuamos nuestro recorrido por la localidad. Al salir del pueblo encaramos un camino que resultó ser prácticamente una recta de nada menos que nueve kilómetros. En tanta longitud hubo de todo, un primer tramo de ascenso poco pronunciado, la consiguiente bajada, una subida más empinada y el descenso correspondiente, y todo ello en una pista ancha por la que se rodaba muy bien. La única pega fue el viento que nos daba lateralmente. 



Hay que decir que antes de terminar la primera subida pudimos ver un grupo de cinco corzos a nuestra derecha, se fueron alejando, cruzaron nuestro camino muy por delante de nosotros y siguieron su marcha hacia la izquierda. 

La larga recta se terminó con un giro a la izquierda. Continuamos descendiendo y desde el camino pudimos ver ya San Pedro de las Cuevas, si bien lo bordeamos porque nos desviamos hacia la derecha.


Cuando estábamos rodeando el pueblo giramos a la derecha para contemplar el Embalse de Ricobayo, que lo teníamos a unos trescientos metros. En los últimos días lo han vaciado mucho y eso nos permitió seguir avanzando por lo que, hasta hace poco, estaría cubierto por las aguas. 


Cerca de la orilla, con el agua turquesa y los grandes farallones de roca detrás nos pareció el lugar indicado para hacer el selfie del día. 


De nuevo sobre las bicis ascendimos hasta el camino por el que estábamos rodeando el pueblo, y continuamos haciéndolo hasta llegar a él. 


Se trata de una pequeña localidad que solo tiene censados 12 habitantes. Se cree que albergó un castro astu y en la Edad Media fue repoblada por la monarquía leonesa. 

A pesar de ser tan pequeño vimos algunas personas en nuestro "tour" por la localidad, pero también muchas casas caídas. 


Salimos del pueblo bajando hacia el punto donde habíamos comenzado a rodearlo y desde allí continuamos recto. 


Esa trayectoria rectilínea se alargó unos tres kilómetros. En ellos hubo un tramo de pista en el que íbamos dejando a nuestro lado y, sobre todo en la cercana ladera, muchos pinos jóvenes.


Y otro tramo por un camino más estrecho, menos pisado y rodeado de jaras y de encinas. 


La recta concluyó al llegar a una carretera, la que une Perilla de Castro con Santa Eufemia del Barco. Seguimos por ella hacia la derecha unos cientos de metros y la abandonamos girando al lado contrario.

Recorrimos siete kilómetros casi rectos y caracterizados por una subida constante pero cómoda, eso nos permitía rodar a gusto y a buen ritmo. Solo el viento nos molestaba. 


A pesar de que casi acaba de terminar el verano, el paisaje ya nos fue ofreciendo bonitas estampas, como campos ya preparados para la nueva campaña o los que aún conservan los restos de los cereales que albergaron.


Un cambio de dirección hacia la derecha rompió la recta y nos introdujo en una zona en la que las rampas fueron más empinadas. Cambiamos varias veces de rumbo, dejamos a nuestra izquierda San Martín de Tábara e iniciamos una subida más dura. Al culminarla nos dio un pequeño respiro bajando unos metros y de nuevo continuamos ascendiendo. 

Terminada esa subida empezamos a bajar, pudiendo ver a lo lejos frente a nosotros Escober de Tábara, pero cambiamos de dirección y dejamos esta localidad a nuestra derecha. Entramos en una recta, descendimos algo más para enseguida volver a hacer la misma tarea, es decir, subir, bajar, un ascenso más largo y otro descenso.

En esa zona las consecuencias del incendio volvían a ser visibles, probablemente de un modo más exagerado aún con los robles calcinados mostrando sus tentáculos negros...


El último descenso al que nos referíamos era una larga recta aunque no la recorrimos toda, sino que al llegar a un cruce de caminos giramos a la izquierda comenzando así el penúltimo tramo de la ruta, que resultó ser el más duro.


Y es que tuvimos que ascender como un kilómetro con porcentajes elevados de subida. Al culminar este bajamos pero muy poco y, sin tregua, empalmamos esa bajada con otra cuesta arriba de casi otro kilómetro.


Es cierto que las pequeñas bajadas que fuimos encontrando nos servían de descanso pero también es cierto que siempre iban seguidas de ascensos. 


Y gracias a estos logramos alcanzar la máxima altitud de la ruta, 926 m. No es de casualidad que a esa altura nos encontráramos con un parque eólico.


Por esa zona comenzamos ya a rentabilizar el esfuerzo anterior y empezamos a bajar, aunque el primer descenso lo rompió una pequeña subida. Terminada esta giramos a la derecha y entramos en un tramo asfaltado desde el que pudimos contemplar una bonita panorámica de Ferreruela. 


Unos cientos de metros más adelante giramos a la derecha y volvimos a entrar en un camino. Continuábamos sin dar pedales y disfrutando de la velocidad y así lo hicimos casi un kilómetro, lo que nos faltaba para entrar en el pueblo. 

Ya en sus calles nos dirigimos hacia la plaza. Allí paramos y antes de cargar las bicis nos sometimos a un proceso de rehidratación que fue de lo más gratificante. 


Aunque al sol se estaba estupendamente optamos por dirigirnos a los coches para asearnos con la ayuda del agua de una fuente, cambiarnos y dirigirnos de nuevo a Casa Pepa para comer. Tras la comida no hubo siesta sino que regresamos a Zamora ya pensando en la ruta de la semana que viene. 




Para descargar la ruta haz clic en el logo de Wikiloc.

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