El Salto del Nervión es un lugar que encandila y deja boquiabierto a todo aquel que lo visita, incluso aunque no caiga una gota de agua, como ocurrió el pasado Jueves Santo. Pero la sima en la que se ubica es tan enorme y tan, tan profunda, que es difícil de imaginar si no se ve. En nuestra primera ruta por Las Merindades dejamos esta "guinda" para el final de la misma.