31 de marzo de 2026

Sayago Soul (el Alma de Sayago)

Todas las comarcas de Zamora tienen su encanto, pero si hay una que en primavera muestra su mejor cara esa es Sayago. Hoy hemos realizado una ruta que habíamos diseñado para recorrer una buena parte de esta comarca, tierras con el Alma de Sayago. Si tienes ocasión no te pierdas su primavera, caminando, en bici, incluso desde el coche, puedes disfrutarla y no te decepcionará. 

Los cinco bikers que íbamos a participar en esta ruta quedamos a la salida de Zamora a las 9.30 h. Teníamos que desplazarnos hasta Muga de Sayago y así lo hicimos. Llegamos allí sin novedad y aparcamos los dos coches junto al colegio. Descargamos, preparamos todo y a las 10.15 comenzamos a rodar. 

Nos dirigimos hacia la plaza, donde se encuentra el Bar Restaurante La Brasería de Muga y en ese primer tramo sentimos más frescor del que preveíamos, pero es que había 9º y soplaba algo de viento. Eso sí, el cielo estaba totalmente limpio y lucía un azul intenso. En ese local tomamos un café y confirmamos nuestra comida. Después de esos trámites ya empezamos a rodar en serio.

Según salimos de Muga ya comprendimos que nos íbamos a emborrachar de verde y de contemplar preciosos paisajes, y es que pasamos junto a una charca ribeteada de blanco por los ranúnculos acuáticos, esas florecillas blancas que tiñen de ese color las aguas tranquilas y de poca profundidad y que vulgarmente se las conoce en la zona como "ahoganiños". Tras la charca, una pared con la piedra primorosamente colocada era una muestra de los cientos que íbamos a ver.


Y por si fuera poco, también nos encontramos enseguida con un típico puente de lajas, un anticipo de los muchos que íbamos a encontrar. 


Por si fuera poco, el viento nos daba por la espalda, por lo que desapareció la sensación inicial de fresco, el perfil era ligeramente descendente y el camino no podía ser mejor. 


No tardamos en encontrarnos con terrenos teñidos de amarillo de esas florecillas que cubren en esta época todas las tierras sin cultivar o en barbecho de Sayago.


Cuando llevábamos recorridos unos tres kilómetros pasamos junto a la ermita de Nuestra Señora de la Asunción o de Fernandiel, conocida para nosotros porque hicimos una ruta desde Zamora para ver sus extraordinarias pinturas. Lógicamente, hoy estaba cerrada pero se puede reservar la visita en su web: https://ermitafernandiel.es/


Poco más adelante el camino discurría muy próximo al Arroyo del Cadozo y empezamos a encontrarnos con estampas como esta:


Más adelante el camino perdió anchura a pesar de que seguía siendo de excelente firme. Por las condiciones que describimos anteriormente íbamos rodando rápido y cuando nos dimos cuenta habíamos recorrido ya casi diez kilómetros. 


Justo los que separaban nuestra salida de la primera localidad de paso, Formariz, un pueblo con muchas edificaciones de piedra, la mayoría, donde la espadaña de la iglesia desdice mucho del resto de construcciones porque la piedra tiene un color blanquecino que nada tiene que ver con el entorno.



Justo al salir de esta localidad pudimos ver una propiedad cerrada con paredes de piedra. Creemos que es imposible hacerla mejor: 


Enseguida nos desviamos a la izquierda para continuar por un camino en el que encontramos algo de barro, pero enseguida giramos al lado contrario y regresamos a la carretera.


Siempre preferimos evitar el asfalto pero al trazar esta ruta nos resultó imposible ir por caminos desde Formariz a Palazuelo de Sayago. 

Recorrimos por ella cinco kilómetros en los que empleamos poco tiempo porque fuimos descendiendo prácticamente todo el tiempo. 


Como un kilómetro antes de llegar a Palazuelo nos desviamos ligeramente a la izquierda para acercarnos al pueblo a través de un camino que no podía ser más bonito.


No tardamos en ver sus edificaciones. Al entrar en él continuamos recto, pasamos junto a la iglesia donde nos encontramos de nuevo con la carretera. 


Antes de salir de este pueblo, siguiendo la carretera, nos desviamos ligeramente hacia la izquierda. Por el asfalto continuamos casi un kilómetro en los que nos enfrentamos a una pequeña subida y una bajada. También desde la carretera pudimos deleitarnos mirando a sus flancos. 


Después de ese kilómetro volvimos a rodar por un camino ancho tras un desvío a la derecha. Fuimos ascendiendo prácticamente otro kilómetro. 


En la segunda mitad de este el camino se fue estrechando y terminamos saliendo de nuevo a la carretera. 


Después de recorrer por ella unos cientos de metros descendiendo, justo antes de entrar en el pueblo la dejamos tras girar a la izquierda y continuamos bajando por un camino hasta el mismo Mámoles. 


Entramos en la localidad y fuimos hasta la iglesia. Desde allí ascendimos a la parte alta del pueblo para, finalmente girar a la derecha e iniciar un ascenso por un camino. El que nos indicaba el GPS estaba prácticamente cerrado por la hierba. La alternativa fue seguir adelante sin entrar en ese para poco más adelante girar a la izquierda y tomar otro. El problema estuvo en que tenía algo de hierba, aún estaba muy blando y tenía mucha agua, por lo que nos costaba horrores mover la ruedas. 


Después de un kilómetro desde que abandonamos Mámoles, el camino desembocó en la carretera que une esta localidad con Fariza. Al trazar la ruta no nos dimos cuenta de que en este tramo podíamos haber evitado el asfalto siguiendo el GR-14, aunque eso sí, habríamos rodeado algo. 


Por la carretera continuamos ascendiendo casi dos kilómetros. Después descendimos ligeramente como otro kilómetro y, en una bifurcación, continuamos por la opción de la izquierda. Cuando estábamos a punto de entrar en Fariza de Sayago, aunque no estaba previsto, nos desviamos hacia la ermita de Nuestra Señora del Castillo, de la que nos separaban poco más de dos kilómetros por una carreterita estrecha y sin tráfico. 


Al llegar a la ermita dijimos que ya que estábamos allí cómo no ir al Mirador de las Barrancas, y hacia él nos dirigimos.


Descendimos por el camino algo menos de quinientos metros. Llegamos a una zona con mucha piedra, dejamos allí las bicis y seguimos caminando unas decenas de metros. 
 

Una vez en el mirador nos alegramos de haber llegado hasta él porque la vista de los Arribes del Duero desde allí es magnífica.


No nos demoramos y enseguida regresamos adonde teníamos las bicis y regresamos por el mismo camino de la ida hasta la ermita.


En la esplanada de la ermita, la misma a la que llegan los "Viriatos" o pendones de otras tantas localidades sayaguesas acompañando a la Virgen del Castillo el primer Domingo de junio, nos pareció que era un buen lugar para hacernos un selfie. 


Ya de estar allí decidimos que, como íbamos bien de tiempo, para volver a Fariza podíamos hacerlo por la llamada Ruta de los Molinos, que comienza justo detrás de la ermita. Y así lo hicimos.


El primer tramo es un descenso de menos de un kilómetro hacia la Ribera de los Molinos por un sendero muy bonito que termina en un precioso puente de pontones que fotografiamos una vez lo cruzamos.


Y ya de la otra orilla empezó el lío... Y es que este segundo tramo realmente es para caminantes y no para bicicletas. Lo sabíamos pero aún así no nos importó porque el espectáculo que se va viendo bien merece tener que bajarse de la bici y cargar con ella en varios trechos. 


Además, es un espectáculo efímero porque esta rivera no lleva agua todo el año, ni mucho menos, y poderla contemplar en un día tan bonito, repleta de "ahoganiños" y con todo verde alrededor fue una verdadera suerte. 



Realmente son seiscientos metros donde hay pequeños tramos en los que se van alternando zonas en las que se puede rodar con las que hay que parar y tirar de la bici, pero lo dicho, merece la pena. 


Terminado este segundo tramo la ruta se separa de la rivera para después volver a su lado, pero nosotros no lo hicimos y continuamos de frente porque vimos que teníamos el track que deberíamos haber seguido a escasos metros. 


El track correspondía al camino que va de Fariza a Cozcurrita, que no es otro que el GR-14. Ya en él comenzamos a descender poco a poco por este bonito camino a lo largo de casi un kilómetro. Al llegar a la carretera, sin llegar a tocarla, giramos a la izquierda. 


Continuamos descendiendo unos cientos de metros y llegamos a otro puente de pontones que cruzamos para salvar una pequeña rivera. 


Estábamos ya junto a Cozcurrita y se podría llegar al pueblo por carretera de un modo más sencillo, pero nosotros continuamos por el GR-14 que en el ascenso hacia el pueblo se complica de tal modo que hay que apearse de la bici en un par de ocasiones. 


Finalmente, una cuesta corta pero dura nos condujo hasta la parte de atrás de la bonita iglesia de este pueblo, dedicada a Santa María Magdalena. 


Desde el templo continuamos por la calle principal del pueblo, que lo cruza de lado a lado. La recorrimos entera si bien al final del mismo tomamos un camino. Desde él pudimos ver el tradicional cigüeñal utilizado para extraer agua de los pozos. 


Nos separaban unos tres kilómetros de Badilla. El primer tramo fue prácticamente llano, para después comenzar a descender hasta atravesar por un puente de lajas o pontones el Arroyo del Mimbre. 


Desde ese punto comenzamos a rodar a la vera de esta corriente de agua, que nos fue ofreciendo preciosas estampas. 



Este tramo lo habíamos recorrido hace algo más de un año en otra ruta y lo teníamos aún en nuestra memoria, aún así no encantó de nuevo. 


Un pequeño molino nos anunció que estábamos a punto de llegar a Badilla. 


Y así fue, unos metros más adelante ya pudimos ver la iglesia del pueblo al otro lado del arroyo. 


Fuimos hasta ella y desde allí iniciamos un recorrido por un par de calles del pueblo. 


Poco antes de salir de él pasamos junto a la "estación meteorólogica", que es posible que de "meteo" tenga poco, pero sí que posee mucha lógica. 


Dejamos atrás las últimas edificaciones de Badilla por un bonito camino rodeado de paredes de piedra para delimitar las "cortinas" y de encinas. 


Después de algo más de un kilómetro y medio llegamos a una carretera. La cruzamos y nos encontramos con una portilla, que abrimos para continuar adelante. Recorrimos por el interior del vallado casi un kilómetro pero cuando debíamos seguir por la carretera nos encontramos con una valla que nos impedía el paso. La saltamos con relativa facilidad, pero para evitar esto lo más sencillo es no entrar en la finca y hacer este tramos por carretera (en el track de Wikiloc ya está corregido y figura así).


Por esta carreterita local recorrimos unos cientos de metros y la abandonamos girando a la izquierda para seguir por un camino.


Recorrimos por este algo más de un kilómetro antes de llegar a nuestro siguiente pueblo de paso, Argañín.


Entramos en la localidad, nos dirigimos a la iglesia y desde esta a la parte central del pueblo desde donde cambiamos de dirección. Enseguida salimos de la localidad. 


Y lo hicimos por un camino, bonito como casi todos, sobre todo en su primera parte. Por él recorrimos algo más de tres kilómetros. 


En ellos tuvimos que parar un par de veces para abrir vallas pero sin ningún problema. 


Después de una zona con menos vegetación, más abierta, volvimos a atravesar, ya cerca de la siguiente localidad, otra con mucha vegetación a ambos lados del camino.


Un rebaño que pacía en un terreno repleto de las características florecitas amarillas se asustó con nuestro paso y salieron despavoridas hacia el otro lado de la finca. 


Justo antes de entrar en el pueblo el camino nos llevó a la carretera. Ya en ella un perro salió ladrando detrás del primer biker y junto a él siguió bastantes metros lanzándole algunas dentelladas en vano.


Estábamos en Tudera. Siguiendo la carretera pasamos junto a la iglesia. Abandonamos el pueblo por un camino pero fueron unos cientos de metros porque enseguida volvimos al asfalto.


Por él rodamos el último tramo de la ruta porque no hay ningún camino que permita ir desde Tudera a Muga de Sayago. Fueron tres kilómetros en los que fuimos ascendiendo de continuo por una cuesta tendida. Aún así lo hicimos a buena marcha así que no tardamos en llegar a la localidad de la que habíamos partido unas horas antes. 


Entramos al pueblo por la Calle José Luis Gutiérrez y se nos cayó el alma a los pies al ver en ella dos edificios emblemáticos cerrados, el Hotel El Paraje de Sayago y el Instituto de Educación Secundaria José Luis Gutiérrez. Podían ser dos pilares para revitalizar la localidad pero ahí están, abandonados a su suerte.

Desde allí nos dirigimos al lugar donde teníamos los coches. Al llegar hicimos la parafernalia de siempre, cargar las bicis, asearnos y cambiarnos. En cuanto terminamos nos dirigimos a la plaza. Como nos gusta repartir, tomamos una cerveza en el Bar Kahoba y después cruzamos al otro lado de la plaza para comer en el Bar Restaurante La Brasería de Muga. Una vez bien comidos regresamos a Zamora, donde nos esperaba la Semana Santa.   

 



Para descargar la ruta haz clic en el logo de Wikiloc.

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