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18 de enero de 2026

Cero barro y algo de nieve

Ayer a algunos nos sorprendió la nieve que a última hora cayó sobre Zamora y su alfoz, pero aparte de sorprendernos hizo que cambiáramos nuestros planes y que a última hora preparáramos una ruta para no llenarnos de barro. Lo conseguimos y, además, pudimos disfrutar de la nieve intentando cubrirlo todo.

28 de diciembre de 2025

Entre la Tierra del Pan y el Alfoz de Toro

La Tierra del Pan es la comarca zamorana que se encuentra en el centro de la provincia. Linda con otras comarcas, entre ellas el Alfoz de Toro. Hoy, como se preveía viento del noreste, planificamos nuestra ruta hacia esa dirección, lo que nos hizo traspasar los límites de la Tierra del Pan para entrar en el Alfoz de Toro.

21 de diciembre de 2025

Sin barro pero con viento

Un Domingo más de este lluvioso otoño no queríamos pisar el barro generado después de las lluvias del viernes, el sábado e incluso de las primeras horas del propio Domingo, así que diseñamos un itinerario para no pisarlo, pero para ello necesariamente hay que ir rodando por asfalto, eso sí, de carril bici, de carreteras locales o de otros tipos sin apenas tráfico. Una vez concluido podemos decir que el barro lo evitamos, pero del viento no nos libramos en casi ningún momento.


Como siempre, quedamos a las 9.30 h en el lugar habitual si bien allí solo se presentó un biker, el resto, otros tres, esperaron a la salida del Puente de Hierro. No hacía mucho que había llovido y el cielo parecía que iba a seguir regalando agua a pesar de que las previsiones no lo auguraban. La temperatura era fría, tan solo dos grados. 

Ya todos juntos, tres con bici de montaña y uno con la de carretera, comenzamos a rodar por el Camino Viejo de Villaralbo, si bien poco después de pasar bajo el puente del la Circunvalación de Zamora giramos a la derecha para ir al encuentro del GR-14 dirección Villaralbo. 


Por él seguimos algo más de un kilómetro, momento en el que lo abandonamos para girar a la derecha para ir hacia el encuentro con el carril bici interpueblos inaugurado este año. Llegamos al punto donde comienza, cruzamos la carretera de Villaralbo, unos metros más adelante la de Moraleja y enseguida alcanzamos la larga recta que va hacia Arcenillas. 


Nada más entrar en ella nos dimos cuenta de que íbamos a tener un declarado enemigo dándonos la lata, probablemente, toda la mañana: el viento. En el tramo anterior no lo habíamos notado pero en este nos daba lateralmente y era desagradable porque soplaba fuerte y porque era frío. 

Recorrimos los cuatro kilómetros de la recta con esfuerzo porque, aparte del citado viento, se va subiendo constantemente, de forma tendida, pero sin descanso.

Atravesamos esta localidad por su calle principal y continuamos por ella hasta la salida, donde nos volvimos a reencontrar con el carril bici, interrumpido al comienzo del pueblo. 


De nuevo en la ciclo vía continuamos hacia Casaseca de las Chanas, distante dos kilómetros, también ascendentes. A ambos lados de la carretera pudimos ir contemplando los campos de cereales ya sembrados y ya luciendo un suave manto verde porque la nueva cosecha ya está brotando del suelo. 


Al llegar a Casaseca también la atravesamos, pero poco después de pasar junto al cartel de su nombre giramos a la derecha. 


Al llegar a la iglesia salió el sol y tiñó todo de color, parecía un día totalmente diferente, desde luego. 


Poco después cruzamos la carretera de Fuentesaúco y continuamos de frente por la carretera local que conduce a Cazurra. En ese tramo el sol seguía ganando la batalla a las nubes y daba gusto mirar para cualquier lado porque convertía todo en bonito. 


Además, la sensación térmica era muy diferente y, aunque el viento seguía molestando mucho, no nos enfriaba tanto como cuando el sol estaba ausente. 


De Casaseca a Cazurra hay unos 5 kilómetros también de ascenso ligero. No llegamos a entrar en el pueblo porque la carretera lo bordea y continúa hacia la N-630. Nosotros seguimos hacia dicha carretera nacional. En ese tramo de poco más de un kilómetro sufrimos el viento frontal y nos frenaba mucho. 


Llegamos a una de las rotondas y allí continuamos hacia la izquierda, dirección Salamanca. El tramo hasta Corrales del Vino tiene varios pliegues pero prevalece el ascenso así que entre el viento, en ese momento lateral, y las subidas nos costó llegar a esa localidad. 


Una vez en ella no abandonamos la N-630 sino que la aprovechamos para cruzar la localidad pero justo hasta el colegio, porque al terminar este giramos a la derecha para seguir hacia Villanueva de Campeán.


Recorrimos la avenida que nos llevó hasta el final del pueblo, pasamos junto a la antigua estación, totalmente abandonada, y ascendimos hacia un teso que resultó ser la altura máxima de nuestro recorrido. 


Después de culminarlo nos enfrentamos de nuevo con el viento pero por suerte descendimos algo, menos de dos kilómetros, si bien en medio hubo una pequeña ascensión. Terminó este tramo cuando nos desviamos a la derecha para seguir por un camino asfaltado hacia Casaseca de Campeán.


A estas alturas el sol se había dejado doblegar de nuevo por las nubes, volvió la sensación de frío e incluso comenzamos a notar caer gotas. Al principio eran bastante aisladas, poco después no tanto y, finalmente, nos molestaban al dar en la cara, la única parte del cuerpo que llevábamos descubierta, porque debían ser de agua nieve. Menos mal que al minuto paró. 

Tras dos kilómetros y medio llegamos a Casaseca, por donde también callejeamos, pasamos junto a la iglesia y, poco después, lo abandonamos por la carretera local que lo une con El Perdigón.


Pocos metros después de pasar junto al cementerio iniciamos una subida, la última importante de la mañana, eso sí, se hizo algo más dura porque de nuevo teníamos el viento totalmente en contra. 


A continuación descendimos y, al terminar la bajada una curva de casi noventa grados, nos libró en gran medida del molesto viento y ya continuamos hasta El Perdigón.

Desde Casaseca a El Perdigón hay unos cinco kilómetros, de los que algo más de tres son descendentes, algo que agradecimos, y más nuestras piernas. Cuando llegamos al pueblo nos dirigimos hacia la plaza, seguimos por la carretera y, antes de salir del pueblo, nos desviamos a la derecha por la carreterita que lo une con Morales del Vino. 


Los cuatro kilómetros que separaban ambas localidades tienden ligeramente hacia abajo, así que entre eso y que el viento, por fin, nos ayudaba, logramos rodar a una buena velocidad. El biker que iba con la bici de carretera, como en algunos tramos cogía más velocidad se adelantaba y cuando le parecía daba la vuelta y nos volvía a coger. 


Llegamos a Morales y salimos a la N-630, por la que rodamos unos cien metros para enseguida desviarnos a la derecha. Lo que teníamos previsto era desde allí ir ya hacia Zamora, pero como eran aún las 11,30 h decidimos alargar la ruta, yendo hacia Arcenillas, Moraleja y Villaralbo.


Al pasar por la iglesia el sol había vuelto a salir y tras el templo no había ni una sola nube por lo que parecía que era la imagen de una mañana totalmente diferente a la que nosotros estábamos viviendo. 


Los cuatro kilómetros que nos separaban de Arcenillas tambíén los hicimos rápido porque el viento seguía dándonos un extra de fuerza, a mayores el sol nos estaba dando la vida. 


Al llegar a la carretera de Fuentesaúco, junto a Arcenillas, cruzamos esa y seguimos de frente para poco más adelante girar a la derecha para ascender hacia el pueblo. Ya desde este cogimos la carretera que va hacia Moraleja del Vino. 


La carreterita es una recta de unos tres kilómetros en los que también nos beneficiamos de la inestimable ayuda del viento. 


El sol seguía dando protagonismo a paisajes que un rato antes, sin su presencia, habrían pasado casi desparecibidos.


Una subidita puso fin a este tramo y nos llevó hasta la entrada de Moraleja. Continuamos por una calle larga para, después de un giro a la izquierda, terminar en la Plaza Mayor. 


Continuamos por la carretera que cruza dicha plaza y no la abandonamos sino que seguimos por ella, dirección Zamora, incluso al terminar el pueblo. 

El molesto viento volvía a estar en nuestra contra, pero a favor teníamos la cuesta abajo por la que dijimos adiós al pueblo y que un kilómetro y medio después nos desviamos a la derecha para seguir por un camino asfaltado hacia Villaralbo y por ese nos daba lateralmente. El biker con la bici de carretera, que iba delante, no se dio cuenta de esta carreterita y siguió de frente. De poco sirvieron nuestros gritos.

Después de unos dos kilómetros cruzamos la circunvalación de Villaralbo y seguimos de frente hacia el pueblo. Ya en él nos dirigimos hacia la carretera que va en paralelo al río Duero hacia Zamora. 


Al llegar junto a este el trazado gira a la izquierda y nos fastidió porque, otra vez, volvimos a sufrir los inconvenientes de tan pesado viento. Claramente se veía su fuerza en la vegetación.


Los cinco kilómetros que teníamos por delante los hicimos como un equipo "pofesinal", porque nos fuimos dando relevos y rodando rueda con rueda para tratar de aminorar el desgaste que produce el cansino viento. 


Al llegar a la circunvalación de Zamora, nos desviamos a la derecha, rodamos por los únicos metros de tierra de toda la mañana, nos bajamos de las bicis y subimos por las escalerillas que conducen el Puente de Cardenal Cisneros, que cruzamos una vez que nos volvimos a subir a las bicis. 

Paramos en un bar de Obispo Acuña para reponer los líquidos gastados. Minutos después llegó el biker perdido.  Cuando nos íbamos comenzó el desfile de la Papanoelada motera, que llenó la avenida de color y de bramidos de algunos de los motores. Nos encantó ver la cantidad tan grande de motoristas que participaban. 


Una vez que terminaron, cada uno de nosotros desfiló para su respectiva casa poniendo así fin a una de las última rutas de este año.





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7 de diciembre de 2025

El Mirador Cresta del Gallo y mucho más

Un día más el viento marcó la dirección de nuestra ruta. Iba a soplar fuerte del Suroeste y con esa dirección planificamos el recorrido de hoy, que nos llevó, en primer lugar a las cercanías de Carrascal, donde encontramos un mirador desconocido para todos nosotros. A mayores hicimos mucho más kilómetros por zonas bonitas y, además, sin mojarnos y con poco barro. Más no se puede pedir.

23 de noviembre de 2025

Mirador Rodilla Campana

Diseñar una ruta con el viento de cara a la ida y de popa a la vuelta y buscar un lugar nuevo donde ir partiendo de Zamora, fueron las motivaciones que nos llevaran hoy a descubrir un mirador precioso sobre el Duero en el término de Pereruela. Lo hemos llamado Mirador Rodilla Campana porque el paraje donde se encuentra se denomina así y ofrece unas vistas del río impresionantes. 

16 de noviembre de 2025

Ruta evitabarro por la Tierra del Vino

Entre la disyuntiva de realizar hoy una ruta por caminos y llegar llenos de barro o una por carreteras locales y llegar indemnes, optamos por la segunda opción, aún a sabiendas que sería una sin pena ni gloria, de trámite, pero mereció la pena.

5 de noviembre de 2025

Cortados del Pisuerga, Esclusas 40 y 39 del Canal de Castilla y Monasterio de Sta. Mª de Palazuelos

Hay rutas divertidas, otras completas y otras divertidas y completas, como la que hemos hecho hoy: diecisiete kilómetros subiendo y bajando por senderitos con vistas impresionantes del Pisuerga y algo más de veinte rodando junto al Canal de Castilla, donde pudimos ver las esclusas 40 y 39. De regreso visitamos el Monasterio Cisterciense de Santa María de Palazuelos. No se puede pedir más. 

26 de octubre de 2025

Antibarro por la Tierra del Vino

Ayer llovió en Zamora durante muchos momentos del día. En total se recogieron más de 11 litros de precipitación. Como no nos gusta nada de nada llegar a casa y limpiar el barro del calzado, la ropa, la bici... decidimos planificar una ruta antibarro para el día de hoy. Viendo los caminos comprobamos que había menos del que pensábamos pero aún así hicimos casi todos los kilómetros por asfalto.

19 de octubre de 2025

Los viñedos de la DO Tierra del Vino

La Denominación de Origen Tierra del Vino abarca una amplia superficie en la provincia de Zamora y menor en la de Salamanca, en total son 46 municipios, algunos de los cuales se encuentran al suroeste de nuestra provincia. Hoy nuestra ruta nos llevó hasta esa zona y pudimos disfrutar de los tonos ocre y pastel que adquieren las viñas en el otoño y también de alguna uva. 

28 de mayo de 2025

BTTZamora: nuestra selección de rutas por la provincia

Hoy hemos sacado a la luz una página web en la que recogemos nuestra experiencia por los caminos de esta provincia. Se llama BTTZamora. A continuación os presentamos en qué consiste este proyecto al mismo tiempo que os invitamos a visitarla para conocerla mejor. 

1 de mayo de 2025

El barro nos cortó el rollo

Hay rutas que no deberían tener un espacio aquí, y si no fuera porque el blog es un "notario" de nuestras actividades, la de hoy no aparecería. No empezó bien, pero el fin fue provocado por cincuenta metros de barro "botijero" que puso fin a nuestra ruta.

27 de abril de 2025

El Duero, El Viso y la Dehesa de Valdemimbre

Si nos dijeran que íbamos a recorrer por un sinuoso sendero kilómetros de la ribera de un río, que después tendríamos que realizar un duro ascenso para disfrutar de estupendas vistas y que, por último, tendríamos que vérnoslas con una trialera, probablemente pensaríamos que sería una ruta fuera de Zamora. Error. El conjunto de todo lo descrito se puede encontrar muy cerca de la capital. 


Aún los viajes y otras razones impidieron al grueso del grupo presentarse esta mañana a las 9.30 h para iniciar la ruta. Solo lo hicieron los tres que lo habían confirmado. Sin ninguna demora comenzamos a pedalear yendo hacia el Puente de Cardenal Cisneros para cruzar este. 

La mañana no podía estar mejor. El fresco justo, alrededor de 8º, ni una nube en el cielo y un factor que sí que nos sobraba, el viento del este, no muy fuerte, pero sí molesto. Por ello hoy fuimos hacia ese punto cardinal, dirección que tomamos nada más bajar las escalerillas al terminar de cruzar dicho puente. 


Nos dirigimos hacia Villaralbo por el camino habitual que se sigue para ir hacia esa localidad. Los dos primeros kilómetros son de asfalto, le sucede un tramo de tierra y concluye de nuevo con asfalto. En total unos cuatro kilómetros hasta llegar a la presa de Villaralbo.

Allí continuamos recto en lugar de ir hacia la derecha para dirigirnos al pueblo. Comenzamos a rodar por la ribera del río Duero por una pista ancha.


Poco después nos desviamos ligeramente a la izquierda para continuar junto al río y empezamos a rodar por un sendero casi comido por la naturaleza. Es un single track de firme irregular, sinuoso y muy bonito porque entre los claros se va viendo el cauce del río.


Hay tramos donde la vegetación lo cubre todo, no solo por la hierba de los laterales del sendero, sino también por los árboles y arbustos que lo rodean. Algo más adelante se llega a una enorme chopera y el sendero se hace camino. 


Terminada dicha chopera continuamos por otra zona abierta siguiendo los caprichos del curso del río, porque siempre íbamos junto a este.


El último tramo lo iniciamos bajando una corta pero muy empinada cuesta que nos sumergió de nuevo en un bosque muy cerrado con un par de roderas por las que transitamos. 


Después de nueve kilómetros por estos parajes llegamos a unas instalaciones relacionadas con el río, junto a la zona llamada Valcuevo. Allí nos desviamos a la derecha e iniciamos una pequeña subida que nos fue alejando del Duero. Enseguida tuvimos que cruzar la carretera que va a Villalazán y continuamos por el camino de frente, yendo durante casi un kilómetro junto al Canal de Villaralbo. 

Ese camino terminó al unirse al GR-14. Continuamos por este dirección Madridanos. En este tramo es donde pudimos notar más la acción del viento que, si bien no era muy fuerte, si que nos robaba 3 o 4 km de velocidad punta y castigaba nuestras piernas. También nos castigaron algunos aspersores mal enfocados que nos mojaron levemente al pasar junto a ellos. En verano se agradece muchísimo, pero esta mañana nos sobraba.


Tras algo más de dos kilómetros por el GR-14 llegamos a Madridanos. Cruzamos el pueblo por una de sus dos calles más largas, pasamos junto a la iglesia y lo dejamos atrás saliendo de él por una zona de chalets adosados. Poco después echamos la vista atrás para disfrutar de una vista del conjunto del pueblo.


Como un kilómetro después de dejar la localidad nos desviamos a la derecha y continuamos por otro camino que, tras algo menos de dos kilómetros, nos llevo hasta a un cruce cercano a Bamba. 


Allí giramos a la izquierda para iniciar un suave ascenso hasta donde comienza la verdadera subida a El Viso. Desde el camino ya pudimos observar la antena repetidora de su cumbre.


Antes de comenzar el ascenso pudimos deleitarnos con los campos de cebada que teníamos a uno y otro lado del camino.


Al llegar al inicio de la subida a la antena subimos piñones y, cada uno a su ritmo, comenzamos el ascenso. Se suben unos 90 m en poco más de un kilómetro. 


En algunos momentos el porcentaje de subida llega al 14%, pero durante muchos cientos de metros se mantiene entre el 10 y el 12%. Eso sí, las vistas que se van teniendo a lo largo de la subida compensa con creces el esfuerzo. Y, una vez coronado, la panorámica de toda la comarca es fantástica.


Más ahora, en primavera, con el damero que forman las distintas tierras, cada una con un color diferente, con el verde como dominante.



Cuando íbamos a comenzar el descenso llegaron otros dos ciclistas. Resultaron ser conocidos de uno de nuestro grupo, así que entre las presentaciones y unos minutos de charla retrasamos la bajada. Ya nos despedimos y comenzamos a gozar rodando sin dar pedales, llegando a alcanzar los casi 60 km/h solo con la inercia.


Al terminar la bajada continuamos hacia la derecha de "bajón", porque nos tocó subir unos cientos de metros. Llegamos a un cruce de caminos y continuamos hacia el mismo lado, entrando en uno recto con tres pliegues, es decir, tres bajadas y sus consiguientes subidas.


Desde la tercera pudimos ver la localidad de Sanzoles, a la que nos dirigíamos, pero para llegar a ella tuvimos que volver a ascender. 


Al llegar al pueblo apenas lo tocamos, solo tangencialmente, saliendo del mismo dejando las viviendas a nuestra izquierda. El camino por el que continuamos iba bordeando una ladera.


Como íbamos ascendiendo ligeramente terminamos por tener a nuestra derecha unas vistas magníficas.



Como un kilómetro después de dejar Sanzoles el camino dio paso a un senderito que continuaba bordeando una ladera, con un trazado sinuoso y con pequeñas subidas y bajadas. 


Tras un kilómetro aproximadamente descendimos por un camino algo más ancho hasta uno más importante. Continuamos hacia la izquierda encontrándonos enseguida con el cartel que indica el comienzo de la Dehesa de Valdemimbre.


Seguimos de frente y, tras un ascenso de poco más de un kilómetro, llegamos a las casas de la dehesa. Al llegar a ellas continuamos por un camino que partía a la derecha.


La subida no se terminó a pesar del cambio de camino, prosiguió casi un kilómetro más. Tras este comenzamos a descender otro tanto.


El descenso terminó al pasar una cancela abierta de la dehesa. Seguidamente, el camino se convirtió en dos roderas rodeadas de primavera. Por él tuvimos que volver a realizar un pequeño ascenso.



Después comenzamos a rentabilizar todo lo subido y pudimos rodar muy a gusto porque el perfil era descendente y el viento nos ayudaba al darnos por la espalda. Y, además, lo hacíamos con buenas vistas.



Terminamos saliendo al camino, que en su día fue carretera, que une Bamba con Gema. Seguimos por él hacia la derecha como un kilómetro, ya que al llegar a un cruce de caminos seguimos hacia la izquierda, entrando así en una larga recta que nos llevó hasta Moraleja del Vino, primero con un tramo de ligero descenso que nos permitió rodar a más de 30 km/h, velocidad que fue disminuyendo cuando el perfil se tornó a un suave ascenso.


Cuando llegamos a esa localidad cruzamos la carretera que va a Sanzoles y continuamos atravesando el pueblo pero por un lateral. En este trayecto, en una placita nos encontramos con un coqueto minigolf público y un monolito que es un homenaje del pueblo de Moraleja del Vino al grupo de música folk "Cepa y Sarmientos", por sus 36 años sobre los escenarios.


Dejamos atrás el pueblo pasando junto al cementerio y siguiendo el itinerario habitual para ir hacia Villaralbo, solo que terminada la cuesta abajo que hay después del camposanto giramos a la izquierda para seguir un recorrido de unos cuatro kilómetros en el que cambiamos de dirección varias veces para, finalmente, terminar en dicho pueblo.


Entramos en Villaralbo por una calle por la que continuamos hasta llegar a la que cruza el pueblo de lado a lado (la antigua carretera). Después giramos a la izquierda, momento que aprovechamos para hacernos un "pillado".


Siguiendo esta calle llegamos al final del pueblo y continuamos recto, por el llamado Camino Viejo de Villaralbo. Recorrimos por esta carretera local unos cuatro kilómetros hasta llegar a Zamora y los hicimos muy rápidos porque con la inestimable ayuda del viento estuvimos rodando prácticamente todo este tramo a más de 30 km/h.

Entramos en Zamora y cruzamos el río por el Puente de Hierro. Desde él fuimos hasta el lugar desde donde habíamos partido. Allí, en la terraza del Bar CD recuperamos parte de las fuerzas y líquidos perdidos aprovechando para hablar de planes futuros.




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